Zamora revive la emoción del Vía Crucis “Jesús Rey de los Mártires” en el Domingo de Ramos

La ciudad se sumerge en una noche de recogimiento que une la Pasión de Cristo con el testimonio de los mártires de ayer y de hoy

La ciudad de Zamora volvió a vivir anoche uno de los momentos más sobrecogedores de su Semana Santa con la celebración del Vía Crucis “Jesús Rey de los Mártires”, una cita cargada de simbolismo que cada año transforma el casco histórico en un escenario de silencio, oración y música sacra.

Celebrado en la noche del Domingo de Ramos, este acto, con 38 años de historia, se ha consolidado como una de las expresiones más profundas de la espiritualidad zamorana, atrayendo tanto a fieles como a visitantes que buscan una vivencia más íntima de la Semana Santa.

El Vía Crucis destaca por su capacidad de entrelazar los episodios de la Pasión de Cristo con la memoria de los mártires cristianos de todos los tiempos. A lo largo de cada estación se relatan los hechos de la Pasión de Jesucristo, vinculándolos con el sufrimiento y el testimonio de quienes han sido perseguidos por su fe, incluso en la actualidad. Este enfoque convierte el recorrido en una experiencia que invita a la reflexión sobre la persecución religiosa en el mundo contemporáneo.

El itinerario partió de la iglesia del Tránsito a las 21:30 horas y recorrió algunos de los enclaves más emblemáticos del casco antiguo, hasta llegar al entorno de la Catedral. Allí tuvo lugar uno de los momentos más intensos de la noche con la interpretación de la obra coral “Crucifixus”, generando una atmósfera única marcada por la austeridad, el recogimiento y la contemplación.

El acto, organizado por la Misión de San Alfonso y el Coro San Alfonso, volvió a destacar por la fuerza de sus voces graves, que aportaron una dimensión especial a cada estación. La combinación de canto coral y silencio creó una sonoridad singular que distingue este Vía Crucis dentro del conjunto de celebraciones de la Semana Santa zamorana.

En el centro del recorrido, la imagen de Jesús Rey de los Mártires presidió la procesión como símbolo del vínculo entre el sacrificio de Cristo y el testimonio de quienes han entregado su vida por fidelidad al Evangelio.

Coincidiendo con la canonización del misionero zamorano San Alfonso Rodríguez de Olmedo, este Vía Crucis se ha consolidado a lo largo de las décadas como una convocatoria abierta a toda la ciudad, especialmente a los jóvenes y a quienes buscan vivir la Semana Santa desde una dimensión más íntima, participativa y espiritual.

La celebración concluyó en torno a las 22:30 horas tras regresar al templo de salida, dejando en la memoria de los asistentes una noche marcada por la emoción, la fe y el recogimiento, reafirmando el valor de esta cita como uno de los actos más intensos de la Semana Santa de Zamora.

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