Este Sábado Santo de 2026 será recordado como el momento en que Benavente sumó un nuevo eslabón de fe a su centenaria Semana Santa. Al término de la Solemne Vigilia Pascual en la Iglesia de Santa María la Mayor, la ciudad fue testigo de un hecho inédito: la primera Procesión del Santo Sepulcro.
Bajo un cielo que respetó la solemnidad del acto y una noche muy cálida, la puerta oeste de Santa María se abría para dejar salir la Santa Urna. No fue un desfile de grandes ornamentos, sino una lección de sencillez y respeto que caló hondo en los numerosos benaventanos que se congregaron para ver pasar la comitiva.
Los cofrades, despojados de sus túnicas habituales y vistiendo de calle, portaban únicamente su medalla y una vela encendida. Esta sobriedad convirtió el traslado en un río de luz que avanzaba pausado por el corazón de la ciudad, bajo un ambiente de unión y cánticos.

Un nuevo capítulo en el patrimonio benaventano
A pesar de los cambios logísticos que vive el centro de nuestra villa, el cortejo supo encontrar su espacio, envolviendo el casco histórico en un misticismo especial que culminó en la puerta oeste de la Iglesia de San Juan del Mercado.
Con la entrada de la imagen en el templo de San Juan, se cerraba un círculo que comenzó hace meses con la planificación de esta nueva procesión. Benavente ha demostrado que su Semana Santa es un ente vivo, capaz de evolucionar y de crear nuevos momentos de emoción sin perder sus raíces.

Esta primera Procesión del Santo Sepulcro no solo ha sido un éxito de organización, sino un recordatorio de que, a veces, la mayor solemnidad nace de la sencillez de una vela y el respeto de un pueblo. Una noche histórica que, sin duda, ha nacido con la vocación de perdurar en el tiempo.






