La hermana Ana María Trujillo consagra su vida a Dios en el Monasterio de las Bernardas

La Hermana Ana María Trujillo realiza su Profesión Solemne en el Monasterio cisterciense de El Salvador de Benavente

En un ambiente de profunda emoción, fe y devoción, el Monasterio de El Salvador en Benavente acogió ayer, a las cinco de la tarde, la ceremonia de Profesión Solemne de la Hermana Ana María Trujillo. Originaria de Colombia, la religiosa dio el paso definitivo en su vocación al consagrar su vida para siempre al servicio de Dios y de la Iglesia dentro de la Orden Cisterciense, tras llevar ya varios años integrada en la vida comunitaria del monasterio.

Un emotivo encuentro familiar y comunitario

La celebración tuvo un matiz especialmente conmovedor, ya que la liturgia fue oficiada por el propio hermano de la consagrada. Acompañaron a la Hna. Ana María Trujillo en este momento único sus familiares, amigos y la comunidad monástica local, que actualmente cuenta con 22 monjas. Durante la ceremonia, la religiosa pronunció públicamente sus votos perpetuos ante el afecto y el respaldo de todos los presentes.

Un cenobio con más de ocho siglos de historia y tradición

El Monasterio cuenta con un riquísimo legado histórico. Sus antecedentes se vinculan al cenobio del siglo IX y su fundación cisterciense formal tuvo lugar el 12 de diciembre de 1181 en Santa Colomba, desde donde procedieron las primeras monjas venidas de Santa María de Gradefes.

Además de su intensa vida de oración, las 22 religiosas que integran hoy la comunidad son ampliamente reconocidas por su repostería artesanal. En la tienda del monasterio destacan productos tradicionales como la emblemática Tarta Císter, las yemas de San Benito, los almendrados, así como sus variadas pastas, polvorones, rosquillas y ternuritas.

En este enclave, que se ubica entre Benavente y Villanueva de Azoague, se resguarda una destacada pieza del patrimonio sacro local: el emblemático Cristo de marfil que, según recogen documentos como el Programa de Semana Santa de 1930, procesionó históricamente en el Santo Entierro de la localidad.

La comunidad religiosa ha querido manifestar su «inmensa alegría y gratitud al Señor» por la consagración definitiva de la Hermana Ana María Trujillo, un acontecimiento que culmina sus años de preparación y renueva la vida espiritual de la orden en la provincia.

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