
Ante la proximidad del eclipse solar del 12 de agosto, la comunidad médica de oftalmólogos y expertos ha vuelto a hacer una llamada urgente a la prudencia sobre la necesidad imperiosa de utilizar gafas homologadas bajo la norma ISO 12312-2. Los especialistas insisten en que estas gafas solo deben quitarse durante los breves segundos de oscuridad total, ya que la radiación directa del sol produce un fototraumatismo equivalente al impacto de un láser sobre el tejido ocular, derivando en quemaduras y daños permanentes.
Una de las mayores trampas del eclipse es que la lesión no avisa al momento. Tal y como advierte la Dra. Inmaculada Ortega Canales (Hospital Universitario de Guadalajara) y el Dr. Gonzalo Bernabéu (HM Eye Center), la retina carece de receptores de dolor, por lo que una persona puede estar sufriendo una quemadura grave sin percibir molestias inmediatas. Los síntomas suelen manifestarse horas o incluso días después de la exposición directa. A ello se suma la falsa sensación de seguridad producida por la menor luminosidad solar —incluso al atardecer, según remarca la AEMET—, lo que lleva a las personas a fijar la vista durante más tiempo con la pupila dilatada.
Síntomas y alternativas de protección validadas
Entre las secuelas médicas derivadas de observar el fenómeno de forma desprotegida, los especialistas del Instituto de Microcirugía Ocular y del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega destacan:
- Visión borrosa y pérdida severa de agudeza visual.
- Aparición de un escotoma o mancha oscura fija en el centro del campo visual.
- Distorsión de las imágenes y de las líneas rectar.
- Alteraciones en la percepción de los colores y dificultad para enfocar o leer.
Los expertos recuerdan que ningún método casero (cristales ahumados, radiografías o gafas de sol convencionales) ofrece la protección necesaria. La única alternativa segura a las gafas homologadas ISO 12312-2 son las máscaras de soldador, siempre y cuando cuenten con un filtro de tono 14 o superior.






