
La riqueza monumental de Benavente recupera un fragmento fundamental de su historia. El Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo ha presentado oficialmente el final de los trabajos de restauración del arcosolio y la sepultura de la familia Carvajal, una de las joyas artísticas del siglo XVI alojadas en la emblemática iglesia de San Juan del Mercado.
La actuación culmina un largo proceso que arrancó hace cuatro años con la retirada para su restauración de la tabla pictórica de la Imposición de la casulla a San Ildefonso, una pieza manierista financiada en torno a 1590 por Alonso de Carvajal, personaje orante retratado en el propio lienzo y cuyos restos reposan en el sepulcro.
Durante el último mes, los restauradores Pedro Antonio Andrés y Sergio Alves, de la empresa especializada Restaurar, han ejecutado los trabajos de campo directos sobre el conjunto. Las labores han abordado la consolidación urgente de las policromías en riesgo de desprendimiento, la recuperación de la lectura de las inscripciones de la lápida funeraria, la preservación fijadora de la sinopia y una profunda limpieza de la losa del sepulcro, eliminando una capa grisácea de pintura artificial aplicada en épocas pasadas para dejar al descubierto la textura y el color natural de la piedra.

El acto de presentación reunió a los principales representantes de las entidades implicadas en el proyecto. José Mariño y Fernando Regueras, directivos de Ledo del Pozo, destacaron el compromiso de la entidad con el patrimonio de la comarca y la relevancia de devolver la obra a la ubicación exacta pensada por su fundador hace más de cuatro siglos. Por su parte, la alcaldesa de Benavente, Beatriz Asensio, subrayó el valor del proyecto como un motor turístico que enriquece la oferta cultural del municipio y atrae visitantes al centro histórico.
También estuvo presente el párroco de San Juan del Mercado, Francisco Ortega, a quien agradecieron de forma unánime su total disponibilidad, predisposición y facilidades prestadas desde el primer momento para hacer posible esta y otras intervenciones en el templo. Ortega agradeció la colaboración entre el tejido asociativo y la Iglesia para velar por los bienes culturales que albergan los templos de la villa, asegurando que cuidar este patrimonio equivale a proteger la identidad y la historia viva de los benaventanos de cara a las futuras generaciones.






