
La tramitación del proyecto para la instalación de un Data Center Hiperescalar de Inteligencia Artificial en el Polígono Zamora-Norte ha desencadenado un fuerte choque de posturas en la localidad de Monfarracinos. Tras la celebración de la última sesión plenaria del consistorio, la distancia entre las actuaciones del equipo de gobierno municipal y la inquietud manifestada por los residentes agrupados en la Plataforma de Vecinos de Monfarracinos ha quedado patente, situando en el centro del debate el equilibrio entre el desarrollo industrial y la protección de la salud pública.
El alcalde de la localidad, Manuel Martín Pérez, ha formalizado la presentación de un paquete compuesto por 24 alegaciones técnicas encargadas al asesoramiento independiente del Colegio Oficial de Peritos e Ingenieros Técnicos Industriales de Zamora. La corporación municipal defiende que esta fiscalización busca garantizar un control riguroso sobre aspectos prioritarios como el abastecimiento y consumo de agua, los vertidos de sustancias refrigerantes, el ruido nocturno y las emisiones a la atmósfera generadas por los motores de apoyo.
El regidor ha insistido en que el Ayuntamiento mantendrá una posición firme ante las administraciones competentes, señalando que “no se trata de bloquear una inversión, sino de exigir garantías”, y recordando que “si la industria es beneficiosa la apoyaremos, y si no lo es la combatiremos”. Además, la alcaldía recalca que el desarrollo de este espacio industrial de 180 hectáreas permitirá dotar al municipio de nuevas infraestructuras esenciales, como la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) y la nueva Red de abastecimiento desde el río Duero.
Por su parte, la Plataforma de Vecinos de Monfarracinos, representada por Pilar Sánchez, ha expresado una profunda indignación tras el término de la sesión plenaria. La representación vecinal denuncia la falta de diálogo directo durante el pleno, donde aseguraron que “el alcalde ni tan siquiera nos ha dejado intervenir”, y considera insatisfactorias las respuestas del consistorio a las cuestiones registradas por escrito.
Desde el colectivo se pone el foco en la incertidumbre que rodea al estudio ambiental final del proyecto, alertando sobre la cercanía de la residencia de ancianos —situada a kilómetro y medio de la parcela reservada al centro de datos— y advirtiendo de que “en el informe lo dice, que hay unos productos que son cancerígenos, que dan problemas de pulmón”. Al término de la sesión, los portavoces vecinales aseguraron sentirse desprotegidos al considerar que “no nos ha dicho nada que nos haga confiar en que él nos va a defender”, avanzando que iniciarán contactos con otras localidades limítrofes para estudiar posibles movilizaciones.






