
Hay conversaciones que no se miden por los minutos de grabación, sino por el peso de la verdad que desprenden. Hablar con Carmen Cadierno es adentrarse en un ejercicio de honestidad desarmante. La autora benaventana acaba de publicar su primer libro, Princesa de Cristal. Entre la luz y la fragilidad, una obra que trasciende lo literario para convertirse en un testimonio humano de supervivencia, resiliencia y sanación.
Sostener el libro en las manos es para Carmen un torbellino de sensaciones encontradas: «Se siente una mezcla de emoción, pero también de vértigo, porque nunca me había imaginado que mis pensamientos y la experiencia por la que pasé fueran convertidos en un libro real que pudiera tocar con mis manos». Detrás de cada página hay años de batalla en la sombra contra un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que estuvo a punto de robarle la vida. «Da vértigo enseñárselo a la gente y compartir esta historia que para mí ha sido tan dolorosa. Es como cerrar una etapa y darle un propósito a todo lo que he vivido», confiesa con la serenidad de quien ha regresado del abismo.
Cuando el control se convierte en cárcel
El origen del trastorno de Carmen se remonta a su adolescencia, con apenas 14 o 15 años. Lo que comenzó como pequeños susurros intrusivos terminó tomando el control absoluto de su mente. «Al principio piensas que lo controlas, por eso engancha, porque sientes el control de tu vida. Pero luego se vuelve todo lo contrario: la enfermedad te controla a ti completamente y muy rápido».
Frente a los estereotipos habituales, Cadierno aclara que los momentos más oscuros no tienen que ver únicamente con la báscula:
«Pensamientos intrusivos no son tanto del peso y de la comida, sino de lo inferior que te sientes, de lo fuera de control que está todo el resto alrededor de tu vida. Te vuelves una calculadora de las calorías, pero sobre todo es una cuestión de autoestima, de cómo te sientes tú como persona. Te hablas muy mal a ti misma».
El impacto físico rozó el límite. Carmen llegó a pesar cerca de 36 kilos, incapaz de moverse, con el corazón encogido, un grave deterioro muscular y óseo y radiografías «que parecían queso gruyer». Sin embargo, el dolor más profundo residía en el aislamiento identitario: «Te vas alejando de lo que te gusta hacer para convertirte solo en eso; dejas de tener identidad».
Escribir para expulsar «el monstruo»
El proceso de escritura exigió una valentía extraordinaria. Rememorar las heridas no fue un camino sencillo ni del todo terapéutico, sino más bien un ejercicio de ordenación mental y de enfrentamiento cara a cara con el pasado.
«Escribía principalmente para sacar el monstruo que llevaba dentro. Cuando me sentí preparada pensé: ¿por qué no intentar sacar un libro e intentar ayudar a alguien que esté pasando por lo que yo pasé? Ya me sentía fuerte para intentarlo y, si lo consigo, voy a ser la persona más feliz del mundo», relata la benaventana.
En Princesa de Cristal, la autobiografía se entrelaza con elementos de ficción y saltos temporales. El propio título encierra una metáfora cargada de simbolismo sobre la perfección exigida y la fragilidad del ser humano, pero también sobre la resistencia: «Por la fortaleza de esa princesa y entre la luz y la fragilidad, por el estilo en el que caminas: entre caer y romperte o seguir adelante hacia la luz».
¿Cómo ayudar a una persona con anorexia?
Coincidiendo en el calendario con la divulgación sobre la salud mental, Carmen ofrece un consejo imprescindible para las familias y amigos de quienes padecen esta enfermedad. A menudo, el entorno sufre en silencio al ver cómo un ser querido se apaga sin saber cómo actuar.
«La ayuda profesional, si se están haciendo bien las cosas, ya la tienen. No les agobiéis, no les presionéis diciéndoles que coman más o cómo se deberían ver. Simplemente compañía, compañía y no juzgar», subraya con firmeza.
Pensando precisamente en quienes se encuentran perdidos en medio de este proceso, la autora ha querido incluir al final de su libro una guía con teléfonos y puntos de apoyo profesional a los que recurrir para no recorrer este camino en soledad.
Asimismo, alerta sobre el impacto del entorno digital y la búsqueda de la perfección estética en redes sociales, especialmente en adolescentes que aún están fraguando su identidad: «No consideran que las redes causen los trastornos, pero sí los masifican mucho. Es muy importante, desde que son niños, hacerles cuestionar si lo que están viendo es real o no, y sobre todo concienciarles de que el aspecto no es lo que da valor a una persona».
Si tuviera la oportunidad de viajar en el tiempo y hablar con la Carmen que sufría en lo más hondo del proceso, sus palabras serían de infinito amor propio y absolución: «Le diría que la enfermedad te está mintiendo, que no eres tan inútil. Y sobre todo le diría que se perdone, que no tiene la culpa y que lo está haciendo lo mejor que puede con las herramientas que tiene».
Presente, futuro y dónde encontrar la obra en Benavente
Hoy Carmen mira al futuro rodeada de su marido y su hija, erigiéndose en la prueba viviente de que la recuperación es una realidad tangible: «Se puede salir de esto. No vas a ser la misma persona que eras antes, pero vas a ser una persona mejor. Hay una vida detrás de la enfermedad y yo creo que soy el ejemplo. Si yo he podido, puede cualquiera».
El libro ya se encuentra a la venta en los establecimientos locales de Benavente (librería de Ángela, Gangoso, Cubichi, la librería de Carmela, el Estanco y Sala Buda), además de plataformas digitales como Amazon. La presentación oficial tendrá lugar el próximo 22 de octubre a las 19:00 horas en la Biblioteca Pública de Zamora.






