El otoño ha entrado de golpe en Benavente. Tras semanas de un ambiente veraniego que se resistía a desaparecer, el mercurio se ha desplomado en cuestión de horas, obligando a los benaventanos a cambiar el armario a toda prisa y a desempolvar la ropa de abrigo para salir a la calle.
La brusca bajada del termómetro ha sido el principal tema de conversación durante la jornada. Salimos a la calle para pulsar la opinión de los vecinos y comprobar cómo están encajando este volantazo meteorológico. Aunque la sorpresa ha sido generalizada, la disparidad de opiniones no se ha hecho esperar.
Por un lado, están aquellos que celebran el fin de los días calurosos. «El frío estupendo ahora», comentaban algunos paseantes tras dejar atrás semanas de bochorno insoportable, asegurando que con este tiempo se descansa y se duerme mucho mejor. Para otros, el frío benaventano tampoco supone mayor inconveniente ni impedimento para mantener los paseos habituales o cumplir con las rutinas diarias: «Aquí siempre hace frío de repente, estamos acostumbrados», señalaban los vecinos más veteranos con resignación y veteranía.
En el extremo opuesto se encuentran quienes han sufrido el impacto directo de este choque térmico. La necesidad de encender los radiadores y activar la calefacción en los hogares se ha vuelto inevitable en muchas casas para caldear los ambientes durante la noche. Asimismo, quienes regresaban de viaje o disfrutaban de unos días fuera se han topado de lleno con un ambiente invernal que los ha pillado con la guardia baja.






