
La Casa de Cultura de la Encomienda ha sido escenario la noche del pasado martes de un asalto violento que dejaba el salón de actos prácticamente impracticable y un rastro de destrozos que supera con creces cualquier botín.
Un rastro de sangre en el patio de butacas
El asaltante accedió al edificio empleando una violencia inusual. Según ha podido saber Benavente Digital, el individuo rompió numeros cristales del salón de actos, una acción que no solo generó un estruendo considerable en la zona, sino que provocó heridas al propio autor.
Al fracturar los vidrios, el intruso sufrió diversos cortes, lo que derivó en una escena dantesca en el interior del auditorio. Lejos de desistir, el asaltante deambuló por el recinto manchando de sangre las butacas del salón de actos.
Ensañamiento con el material administrativo
Una vez dentro, y ante la evidente ausencia de dinero u objetos de valor, el vándalo centró su actuación en el material de gestión de la propia Casa de Cultura. En un acto de desprecio hacia la institución y sus usuarios, se dedicó a esparcir y tirar por las escaleras los carnets de socio y entradas que encontró, dejando las zonas comunes alfombradas de documentos.
Robos en comercios
La oleada de asaltos continuó durante la noche siguiente, aunque esta vez el objetivo fueron los comercios. Siguiendo el mismo patrón que en los incidentes anteriores, cuatro comercios de la zona centro sufrieron importantes destrozos materiales en sus accesos el miércoles por la noche para obtener botines de escasa cuantía.






