Benavente corre por la igualdad

La prueba, de carácter no competitivo, recorrió tres kilómetros por el centro de la ciudad con motivo del Día Internacional de la Mujer.

La tarde del sábado fue cayendo poco a poco sobre Benavente mientras la Plaza Mayor comenzaba a llenarse de movimiento. Bajo las primeras luces de la noche, vecinos y vecinas fueron acercándose al punto de salida de la Carrera Nocturna de la Mujer, una cita deportiva y participativa que llevó el deporte al corazón de la ciudad en la víspera del Día Internacional de la Mujer.

El ambiente fue animándose alrededor de la plaza con la recogida de dorsales y camisetas. Grupos de amigos, familias y corredores habituales se mezclaban entre conversaciones y preparativos, mientras la ciudad se preparaba para una carrera distinta, pensada más para compartir que para competir.

A las 19:30 horas se dio la salida. El pelotón comenzó a avanzar desde la Plaza Mayor y se adentró en las calles del centro. El recorrido llevó a los participantes por calles como Cartagena y Herreros y por plazas emblemáticas como Santa María, la Madera o San Martín, antes de bordear el entorno de la Mota Vieja y continuar su camino por el casco urbano.

El trazado, de aproximadamente tres kilómetros y al que se dieron dos vueltas, permitió que cada persona encontrara su propio ritmo. Algunos optaron por correr con paso constante, otros avanzaron caminando y conversando, formando pequeños grupos que se repartían por el circuito mientras la ciudad servía de escenario iluminado para la prueba.

Poco a poco los participantes fueron regresando a la Plaza Mayor, donde se encontraba la meta. Allí, tras completar las dos vueltas al circuito, los corredores y caminantes se reencontraban mientras recuperaban fuerzas con el avituallamiento de agua y fruta preparado por la organización.

La noche terminó como había empezado: con un ambiente tranquilo y cercano en el centro de Benavente, después de una carrera que transformó por una hora las calles de la ciudad en un espacio para caminar, correr y compartir bajo las luces de la noche.

Más allá del recorrido por las calles del centro, la prueba dejó también una imagen simbólica: la de una ciudad caminando unida en torno a la mujer, en una noche en la que el deporte sirvió como punto de encuentro y como pequeño gesto colectivo en favor de la igualdad.

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