
Azucena Barrio, vecina de Cerecinos del Carrizal, sufre desde hace años de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) e Hipersensibilidad Electromagnética (EHS), enfermedades que la obligan a permanecer prácticamente confinada en su domicilio para protegerse de emisiones y sustancias químicas que afectan gravemente su salud.
Desde la instalación de las nuevas farolas inteligentes en su calle, la situación de Barrio se ha vuelto extrema: la mujer permanece en lo que describe como una jaula de Faraday las 24 horas del día, intentando aislarse de los campos electromagnéticos. Esto le provoca cefaleas intensas, migrañas, espasmos, mareos, insomnio, ardor en el cuerpo, dolores severos y problemas de visión, poniendo su vida en grave riesgo.
Tras la visibilización de su caso mediante una campaña en Change.org, la Diputación Provincial de Zamora, a través de su presidente Faúnez, ha autorizado al Ayuntamiento a reemplazar 18 farolas del alumbrado público cerca de su vivienda. Faúnez explicó que “lo importante es intentar darle una solución a su enfermedad”.
El presidente subrayó que las farolas cuentan con sistemas de telegestión y GPS y que la obra podría acarrear una sanción de unos 7.000 euros por parte de la Unión Europea, pero que la Diputación está dispuesta a asumir el coste si esto contribuye a proteger la salud de Azucena.






