
Agricultores y ganaderos han vuelto a salir este jueves a las calles para denunciar la grave situación que atraviesa el sector primario. La marcha lenta hacia Zamora ha partido desde Paradores de Castrogonzalo y el polígono de La Hiniesta, y forma parte de una movilización coordinada en varias provincias de España.
Bajo el lema “El campo no se rinde”, los productores han reivindicado medidas urgentes ante una combinación de problemas que consideran insostenible: precios en origen que no cubren los costes de producción, aumento constante de los gastos, competencia de productos importados con normas menos exigentes y una burocracia que consume tiempo y recursos valiosos.

“Va a afectar, no solo a nosotros, sino a todo el mundo, y a la cesta de la compra. Si es que los gastos que tenemos son terribles, y el cereal no le quieren ahora encima”, explicaba uno de los agricultores presentes. Otro se mostró tajante sobre el tratado de la Unión Europea con Mercosur: “Que no lo firmen, es que a nosotros nos matan”.
Los productores critican la gestión política y la falta de medidas efectivas. Denuncian que sus representantes legales no los escuchan ni defienden sus intereses, y algunos incluso señalan la corrupción como un problema recurrente en la política: “A ninguno de nosotros nos apetece estar aquí pasando frío hoy por la mañana, pero nuestros políticos no nos escuchan… lo que estamos viendo todos los días que sale de los políticos, corrupción, ni más ni menos”, aseguraban durante la concentración.

Además, muchos de los agricultores y ganaderos presentes en Paradores de Castrogonzalo han expresado su temor a hablar ante la prensa, asegurando que enfrentan represalias y sanciones por dar la cara y denunciar la situación. A este punto de partida, han acudido también productores de León para unirse a la tractorada.
La crisis del campo ya tiene consecuencias tangibles sobre el terreno. Explotaciones que han tenido que cerrar por falta de liquidez, familias que ven cada vez más difícil su supervivencia en el campo y jóvenes que dudan si quedarse a trabajar en el mundo rural son algunas de las realidades que denuncian los participantes. “¿Tú crees que este chico se puede quedar en el campo según está todo? ¿Que hay que comprar un tractor que vale 350 o 400 mil euros?”, señalaba un agricultor, refiriéndose al relevo generacional.
La concentración de Zamora refleja una preocupación extendida en toda España: la supervivencia del campo y el futuro de un mundo rural que siente que sus demandas no son escuchadas.





