
La situación de la carretera N-122 entre Zamora y Toro vuelve a estar en el centro del debate por su deterioro progresivo y la aparición de nuevos baches peligrosos. Desde el grupo político Ahora Decide han vuelto a denunciar públicamente el estado del firme, señalando que algunos de los tramos que habían sido reparados recientemente presentan de nuevo agujeros capaces de provocar reventones de rueda y situaciones de riesgo para los conductores.
La formación recuerda que esta es la novena denuncia en los dos últimos años, insistiendo en que se trata de una de las vías nacionales más transitadas de la provincia y que, pese a ello, continúa mostrando signos evidentes de abandono. Según exponen, las zonas más afectadas se localizan en curvas pronunciadas y en la recta de Coreses, donde la circulación se complica especialmente en días de lluvia o heladas.
A esta problemática se suma también el mal estado de otras carreteras de la provincia, como algunos tramos de la autovía A-52, lo que dibuja un panorama que, a juicio del grupo denunciante, evidencia una falta de mantenimiento estructural y no simples incidencias puntuales.
Desde la organización aseguran que el bacheo constante no es una solución eficaz, sino un gasto reiterado de recursos públicos que no evita que los desperfectos reaparezcan al poco tiempo. Las imágenes tomadas recientemente —según indican— muestran zonas donde la capa de rodadura aplicada hace meses ya se ha deteriorado, dejando nuevamente el asfalto lleno de irregularidades.
El colectivo reclama un arreglo integral de la N-122 y no intervenciones parciales, al considerar que el problema se ha cronificado durante la última década. Asimismo, solicitan el compromiso de la Subdelegación del Gobierno para que la actuación se lleve a cabo dentro del presente año y se garantice así la seguridad vial de miles de conductores que utilizan esta carretera a diario.
La preocupación vecinal crece especialmente en épocas de inestabilidad meteorológica, cuando la combinación de lluvia, frío y tráfico intenso acelera el deterioro del firme. La demanda principal se centra en una reparación profunda y definitiva, que evite que los mismos puntos vuelvan a convertirse en focos de peligro pocos meses después de cada intervención.





