Fernando González rescata con IA el Monasterio del Salvador

El creador benaventano estrena un vídeo que reconstruye visualmente la historia del cenobio cisterciense desde sus orígenes hasta su demolición.

Fernando González ha vuelto a sorprender a los vecinos de la comarca con su último trabajo audiovisual basado en inteligencia artificial. En esta ocasión, el talentoso creador local se sumerge en las raíces del Monasterio cisterciense del Salvador, también conocido como de San Bernardo, para devolver a la vida un patrimonio que marcó la identidad de Benavente durante siglos.

De Santa Colomba de las Monjas a la villa de Benavente

El relato visual de González arranca en el siglo XI, situando los primeros vestigios del cenobio en Santa Colomba de las Monjas. Documentado ya en el año 1092 en el territorio de Polvorosa, este antiguo monasterio de San Salvador estuvo estrechamente vinculado al río Órbigo y a la generosidad del rey Alfonso VI.

Tras un periodo de silencio documental, la vida monástica resurge en 1181 gracias a las donaciones de familias locales y el apoyo del concejo. Aunque existen tradiciones que vinculan a las primeras religiosas con Gradefes, la historia confirma una filiación sólida con el emblemático Monasterio de Moreruela, referente del Císter en la provincia de Zamora.

El traslado definitivo y la unión con Santa María de Renueva

Uno de los hitos que Fernando González recrea con maestría mediante IA es el traslado de la comunidad a la villa de Benavente en 1581. Este cambio no fue sencillo y requirió largas negociaciones para ocupar los terrenos de huertos junto a la iglesia de Santa María de Renueva.

  • Acogida temporal: Durante las obras, las monjas residieron en el Hospital de la Piedad por intercesión del Conde de Benavente.
  • Concordia religiosa: Se estableció un acuerdo para que la comunidad dispusiera de coro alto y capilla cerrada en la parroquia.
  • Patrimonio perdido: El vídeo detalla cómo la Guerra de la Independencia y la ocupación francesa en 1808 provocaron la pérdida de valiosas alhajas y plata tras una huida precipitada.

El fin de un edificio y su legado actual

El siglo XX marcó el destino final de la estructura física del convento. En 1976, el edificio fue demolido por completo, transformando el paisaje urbano de la ciudad. Lo que antes eran muros de oración, hoy son bloques de viviendas y la actual Estación de Autobuses de Benavente.

Sin embargo, la historia no terminó con la piqueta. El 30 de noviembre de aquel año, las religiosas se trasladaron a su actual ubicación en la carretera de Villanueva de Azoague. Allí, la comunidad cisterciense mantiene viva una llama que González ha logrado prender de nuevo en el mundo digital.

Este nuevo proyecto de Fernando González ya está disponible en su canal de YouTube, consolidándose como una herramienta imprescindible para conocer la historia de Benavente de una forma amena y visualmente impactante. Gracias al uso ético y creativo de la tecnología, el pasado de nuestra ciudad está hoy más presente que nunca.

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