
La soleada mañana del 29 de marzo dejó en Benavente una estampa de alegría y participación con motivo del Domingo de Ramos. La tradicional procesión de la Borriquita volvió a reunir a numerosos vecinos y visitantes en torno a una de las citas más entrañables de la Semana Santa.
El protagonismo recayó, como es habitual, en los más pequeños, que acompañaron con palmas la imagen de Nuestro Padre Jesús a lomos de la borriquita. Niños y familias se convirtieron en el reflejo del futuro de una celebración que continúa creciendo y consolidándose año tras año en la ciudad.
Las palmas, símbolo de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, evocaron valores como la sencillez y la humildad, marcando el carácter de una jornada festiva y emotiva. El buen tiempo contribuyó a que la procesión se desarrollara con gran lucimiento y una notable afluencia de público.
La comitiva partió desde la ermita de la Soledad y concluyó en la iglesia de Santa María del Azogue, donde se celebró la misa. Tras el acto religioso, la procesión emprendió el camino de regreso, cerrando así una mañana marcada por la devoción y la tradición.
Este desfile procesional volvió a ejercer como uno de los actos inaugurales de la Semana Santa benaventana, una celebración que en los últimos años ha reforzado su reconocimiento y continúa trabajando para alcanzar una mayor proyección a nivel nacional.















