
La Junta de Castilla y León ha decidido prorrogar hasta el próximo 31 de enero las medidas cautelares contra la Dermatosis Nodular contagiosa (DNC) en la Comunidad, con el objetivo de prevenir la aparición de posibles focos de esta enfermedad que afecta al ganado bovino. La decisión queda recogida en una resolución publicada este 2 de enero de 2026 en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL).
Las medidas, que ya estaban en vigor hasta la jornada de hoy, afectan únicamente a las ferias y mercados de ganado bovino en los que participen animales procedentes de más de una única explotación, tal y como se establecía en resoluciones anteriores. De este modo, la Junta mantiene una línea de actuación basada en la prevención y el control del riesgo sanitario, teniendo en cuenta la importancia económica y social del sector del vacuno en Castilla y León.
Desde la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural se recuerda que las primeras restricciones se adoptaron el 25 de octubre, cuando se suspendieron todas las ferias y mercados de ganado durante un periodo inicial de quince días, tras consultar a las organizaciones profesionales agrarias y a las asociaciones representativas del sector. Posteriormente, las medidas fueron prorrogándose de forma progresiva, ajustándose a la evolución de la situación epidemiológica y limitándose finalmente solo al ámbito del ganado bovino.
La Junta justifica esta nueva prórroga en la persistencia del riesgo de aparición de la enfermedad y en la necesidad de reforzar la protección de la cabaña ganadera, siempre escuchando a los representantes del sector. En este sentido, se insiste en la importancia de extremar las medidas de bioseguridad, mantener una correcta vigilancia del registro de entradas y salidas de animales, observar cualquier síntoma clínico sospechoso y notificar de inmediato cualquier incidencia a los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO).
La dermatosis nodular contagiosa es una enfermedad vírica de transmisión principalmente vectorial, a través de insectos, que no afecta a las personas, ni por contacto directo con los animales ni por el consumo de productos derivados. Aun así, su impacto en la producción ganadera hace imprescindible mantener una estrategia preventiva para evitar su propagación en el territorio autonómico.





