
La nieve en Zamora capital y provincia se ha convertido en la gran protagonista de las últimas horas. El invierno ha hecho acto de presencia dejando un manto blanco que ha cambiado por completo la imagen habitual de la ciudad y de numerosos municipios zamoranos. Un fenómeno que siempre genera expectación y que vuelve a situar a Zamora en el foco informativo.
En Zamora capital, la nevada ha sido moderada pero suficiente para cubrir tejados, parques y calles. Zonas emblemáticas como el casco histórico o las orillas del Duero han ofrecido imágenes poco frecuentes, que muchos vecinos no han dudado en fotografiar y compartir. Aunque no se han registrado grandes incidencias, desde el Ayuntamiento se insiste en la necesidad de extremar la precaución, especialmente a primera hora del día, cuando el frío favorece la aparición de placas de hielo.
La situación ha sido más intensa en la provincia de Zamora, especialmente en comarcas como Sanabria, La Carballeda o Aliste, donde la nieve ha caído con mayor fuerza. En algunos puntos se han acumulado varios centímetros, lo que ha complicado la circulación en carreteras secundarias y accesos a pequeños núcleos rurales. Los servicios de mantenimiento trabajan para mantener abiertas las vías y garantizar la seguridad vial, mientras se recomienda informarse del estado de las carreteras antes de viajar.
Más allá de las molestias, la nieve en Zamora también tiene un impacto positivo. El paisaje nevado refuerza el atractivo del turismo rural, con visitantes que buscan tranquilidad, naturaleza y estampas invernales únicas. Además, la nieve es beneficiosa para el campo zamorano, ya que ayuda a mantener la humedad del suelo de cara a los próximos meses.
Las previsiones meteorológicas indican que el frío continuará en los próximos días, por lo que no se descartan nuevas nevadas o heladas. Por ello, se aconseja abrigarse bien, evitar desplazamientos innecesarios y circular con precaución, especialmente en zonas de montaña y áreas rurales.
Una vez más, la nieve en Zamora capital y provincia deja imágenes para el recuerdo y confirma la belleza del territorio zamorano durante el invierno, una estampa que combina tradición, naturaleza y la fuerza del clima.






