Benavente despidió este miércoles 18 de febrero de 2026 el Carnaval con el tradicional Entierro de la Sardina, un acto que pone el punto final a las fiestas y marca el inicio simbólico de la Cuaresma. La ciudad vivió una tarde-noche cargada de duelo fingido, risas y fuego, en una celebración que recuperó todo su esplendor tras haber sido revitalizada en ediciones anteriores.
El pistoletazo de salida se dio a las 19:00 horas desde la Casa de la Cultura ‘La Encomienda’, donde la comitiva se concentró con la sardina protagonista —una gran figura de cartón elaborada en el taller infantil y juvenil del martes— presididiendo el cortejo. Vecinos de todas las edades, y varios ataviados con riguroso luto negro, acompañaron al féretro improvisado entre plañideras improvisadas, llantos y la charanga Los Chumachos que alternaba marchas fúnebres con toques irónicos y canciones más festivas.
El recorrido llevó a la sardina por las calles céntricas de la ciudad, con paradas simbólicas para que los «deudos» presentaran sus condolencias. La comitiva fue creciendo a medida que avanzaba, sumando curiosos, familias y grupos de amigos que se unían al «duelo colectivo».
El punto álgido se vivió en los Paseos de la Mota. Tras los últimos lamentos y plañideras improvisadas, se encendió la pira a pesar del viento que la hacía resistirse. Las llamas acabaron engullendo por entero a la sardina, arropada por un corro de niños que observaban fascinados el espectáculo. La sardina de 2026 ya descansa en cenizas, pero su espíritu festivo ya empieza a preparar el disfraz para el próximo año. ¡Hasta el Carnaval 2027!














