
El humor que no falte, incluso en las conductas incívicas. Esto es lo que no han dudado en aprovechar los amigos de la ribera santibañesa del Tera al difundir en las redes los comportamientos de algunas personas que arrojan las mascarillas en los senderos de la ruta. Lo que uno tira al suelo, otro lo aprovecha para lanzar un mensaje con humor. La mascarilla arrojada sirve para que, a la vez, sea utilizada por un mudo testigo del camino como pregonero a los cuatro vientos de la defensa de la naturaleza.
Un busto pétreo se alza como señal defensora de la vida, incluso de la propia del autor del rechazable comportamiento que ha osado tirar al suelo su mascarilla, porque todavía estamos en pandemia.







