El Colegio Virgen de la Vega, en Benavente, celebró su tradicional carnaval en el patio del centro después de que las condiciones climatológicas impidiera la salida prevista por las calles de Benavente. Pese al cambio de planes, la mañana estuvo marcada por el color, la música y la ilusión de los alumnos.
El patio se convirtió en un escenario de fantasía con disfraces de todo tipo. Los más pequeños llamaron especialmente la atención vestidos de pingüinos, caminando juntos como una pequeña colonia polar. Entre ellos destacaban dos grandes osos polares, que no dejaron de provocar risas mientras los niños jugaban y se acercaban a abrazarlos.
El sonido de los tambores y la percusión, interpretados por los propios alumnos, marcó el ritmo de la celebración, acompañando juegos, bailes y momentos de convivencia. Aunque el carnaval no pudo recorrer las calles como estaba previsto, el ambiente festivo se mantuvo en todo momento.





