
Las elecciones autonómicas del 15 de marzo han dejado un escenario más claro en Castilla y León, con un Parlamento menos fragmentado y un refuerzo de los principales partidos. El PP, liderado por Alfonso Fernández Mañueco, ha conseguido 33 procuradores, dos más que en 2022, aunque necesitará pactos para alcanzar la mayoría absoluta, fijada en 42 escaños.
El PSOE mejora ligeramente su resultado y alcanza los 30 procuradores, mientras que Vox suma un procurador más, llegando a 14, consolidando así su presencia en todas las provincias. Por el contrario, Ciudadanos y Unidas Podemos pierden toda representación, quedando fuera de las Cortes autonómicas.
Este resultado refleja un incremento del apoyo al PP, con un 35,7 % de los votos, frente al 30,7 % del PSOE y el 18,9 % de Vox. En términos absolutos, los populares han obtenido un 47 % más de votos que Vox y un 13,2 % más que el PSOE, lo que consolida a Mañueco como la fuerza más votada en varias provincias, incluyendo Salamanca, Burgos y Ávila.
Con estas cifras, la Junta de Castilla y León se presenta con un Parlamento más concentrado, donde los pactos y acuerdos serán clave para la próxima legislatura, aunque Mañueco ha reiterado que su objetivo es gobernar en solitario, tal como defendió a lo largo de la campaña.






