
La salud mental gana protagonismo en el ámbito educativo. En este contexto, la UNED de Zamora ha presentado el curso “Equilibrio emocional, bienestar y salud mental en contextos educativos”, una iniciativa formativa dirigida a docentes, estudiantes y familias para afrontar el creciente impacto del estrés, la ansiedad y el desgaste emocional en la comunidad educativa.
Durante la presentación, el director del centro destacó que la salud emocional se ha convertido en una cuestión clave tanto en el ámbito educativo como en el social. El curso nace como respuesta a una realidad marcada por la sobrecarga emocional, la presión laboral y el malestar psicológico, especialmente entre profesionales de la educación. La propuesta pretende dotar a los participantes de herramientas prácticas para comprender, gestionar y regular las emociones, tanto propias como ajenas.
Los impulsores del programa subrayan que la inteligencia emocional ya no puede considerarse un complemento, sino un elemento esencial para el bienestar personal, el rendimiento académico y la calidad de las relaciones humanas. “No se puede enseñar ni aprender sin emociones”, señalaron durante el acto, insistiendo en la necesidad de educar personas y no solo transmitir contenidos.
El curso combina rigor académico y enfoque práctico, y será impartido por especialistas en psicología y educación. Está dirigido a docentes de todas las etapas educativas, estudiantes universitarios y familias, y podrá realizarse en modalidad presencial y online, tanto en directo como en diferido, para facilitar la conciliación con la vida laboral y personal.
La coordinadora del curso, Soledad Lozano, recordó que la Organización Mundial de la Salud alertó en 2025 del aumento de los problemas de salud mental en prácticamente todos los colectivos, con especial incidencia en los contextos educativos. Uno de los datos más preocupantes es el incremento del suicidio entre adolescentes y jóvenes, que ya se sitúa como la primera causa de muerte en este grupo, por delante de los accidentes de tráfico y el cáncer.
Las investigaciones apuntan a la educación emocional como una herramienta clave para prevenir estas situaciones. Dotar de estrategias de inteligencia emocional a docentes y alumnado permite identificar problemas, comprender lo que ocurre y aprender a gestionar las emociones.
La salud emocional del profesorado también es motivo de preocupación. Más de la mitad de los docentes reconoce sufrir ansiedad, depresión, malestar psicológico o fatiga emocional, una realidad que repercute directamente en el clima educativo. Entre el alumnado, los problemas emocionales también aumentan: uno de cada siete estudiantes se encuentra en tratamiento por ansiedad o depresión.
El curso busca mejorar las relaciones en el aula, reducir el desgaste emocional y favorecer el bienestar de toda la comunidad educativa, incluyendo a las familias. La formación tendrá una duración de 20 horas y contará con reconocimiento académico, combinando sesiones formativas y un trabajo final sencillo.
En un momento en el que la salud mental ocupa un lugar central en el debate social, iniciativas como esta pretenden no solo formar, sino también generar conciencia. Sus responsables insisten en que educar en emociones es hoy una pieza fundamental para mejorar el bienestar, el aprendizaje y la convivencia en los entornos educativos.





