Teresa, vecina de Pobladura, renace tras un trasplante doble de pulmón: “ya no le pido nada más a la vida”

Tres meses después de la operación, una vecina de Pobladura relata su lucha, su recuperación y la nueva vida que ha comenzado gracias a la donación de órganos

La historia de Teresa, vecina de Pobladura de la Vega y natural de Santa María del Valle, se ha convertido en un auténtico ejemplo de superación, esperanza y fortaleza para muchos vecinos de Benavente y la comarca. Hace apenas tres meses fue sometida a un trasplante de pulmón en el Hospital de Salamanca, una intervención que transformó por completo su rutina diaria y que hoy le permite realizar algo tan cotidiano como salir a la calle sin una bombona de oxígeno.

Durante años, su vida estuvo marcada por la dependencia de una máquina. “Estaba las 24 horas con oxígeno”, recuerda. Cada salida de casa suponía una logística complicada y una sensación constante de agotamiento. Pasear por el pueblo o realizar tareas sencillas se convertía en un reto físico y emocional. Ahora, aunque reconoce que todavía no puede hacer vida completamente normal, asegura que la sensación de libertad es «indescriptible».

El camino hasta el trasplante no fue fácil. Teresa pasó meses entre consultas médicas, pruebas y diagnósticos hasta que recibió la noticia definitiva: necesitaba un nuevo pulmón. “El golpe es muy grande”, confiesa. Aun así, decidió afrontarlo con entereza y sin transmitir demasiada preocupación a su entorno más cercano. Su familia, especialmente su marido e hijos, vivieron el proceso con nervios e incertidumbre, pero siempre a su lado.

Uno de los momentos más intensos fue la espera de la llamada. El teléfono se convirtió en su compañero inseparable. La posibilidad de recibir un donante podía llegar en cualquier instante, y de hecho ocurrió en varias ocasiones. Dos avisos previos no pudieron materializarse, lo que generó una montaña rusa de emociones. Finalmente, a finales de octubre, llegó la llamada definitiva desde Salamanca. En cuestión de horas, Teresa estaba camino del hospital sin apenas tiempo para asimilar lo que estaba ocurriendo.

La operación fue un éxito y la recuperación inicial mejor de lo esperado. Permaneció 21 días ingresada, un periodo que, según le habían indicado, «podía haberse alargado hasta un mes o más». Teresa destaca especialmente el «trato humano» del equipo sanitario, desde urgencias hasta quirófano. “No tengo nada malo que decir, son todos alucinantes”, afirma con agradecimiento.

Sin embargo, el trasplante no significa el final del proceso, sino el comienzo de una nueva etapa. Actualmente acude a rehabilitación varias veces por semana, mantiene revisiones médicas periódicas y sigue una estricta pauta de medicación. Ha pasado de tomar unas pocas pastillas al día a ingerir cerca de treinta comprimidos diarios, aunque destaca, «al menos estamos todos juntos aquí». Ahora tiene que tener cuidado en muchos aspectos de la vida diaria, ha de llevar mascarilla en espacios públicos y evitar aglomeraciones para prevenir infecciones.

Las limitaciones existen y son reales. Teresa es consciente de que su vida ha cambiado para siempre: restricciones alimentarias, controles constantes y el temor al rechazo forman parte de su día a día. Aun así, se muestra optimista y agradecida. “Todo tiene sus pros y sus contras, pero ahora puedo respirar”, resume con sencillez.

Su testimonio no solo refleja una historia personal de lucha, sino que también pone en valor la importancia de la donación de órganos y la labor de los profesionales sanitarios. En Benavente y su entorno, su caso ha despertado una ola de apoyo y admiración, convirtiéndose en un mensaje de esperanza para quienes atraviesan situaciones similares.

Hoy Teresa mira al futuro con prudencia, pero también con ilusión. Disfruta de pequeños gestos cotidianos que antes parecían imposibles: caminar sin cables, sentir el aire frío en la cara o simplemente sentarse en un banco del pueblo sin depender de una máquina. “No le pido nada más a la vida”, asegura, consciente de que cada respiración es ahora un regalo.

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