
Parece que el sonido de la maquinaria de asfaltado resulta, para algunos, más molesto que el propio deterioro de las calles. Tras las recientes críticas conjuntas de PSOE e Izquierda Unida sobre las actuaciones en la calle Tejares, la Concejalía de Gestión Urbanística ha salido al paso para aclarar que lo que la oposición tilda de «improvisación», no es sino la respuesta técnica a años de falta de inversión en el mantenimiento de la ciudad.
¿’Falta de previsión’ por una fuga en una tubería?
Desde el área de Urbanismo se ha recordado que la gestión de los servicios públicos se rige por expedientes y normativas, no por conveniencia política. El caso de la calle Tejares, donde una avería obligó a intervenir tras la pavimentación, es el ejemplo que la oposición utiliza para hablar de «falta de previsión».
Sin embargo, el Ayuntamiento es tajante: la red de agua es competencia delegada en Aquona y, ante una fuga que compromete el suministro, la ley obliga a actuar de inmediato. El equipo de Gobierno subraya que calificar una obligación legal de «improvisación» demuestra un profundo desconocimiento —o un olvido intencionado— del marco competencial y de la realidad de una red que, por su antigüedad, requiere intervenciones constantes.
Las tuberías no envejecen de la noche a la mañana
Respecto a la calle Tejares, Urbanismo admite que lo ideal es la renovación global de redes y pavimento, pero apela al realismo en la gestión de recursos públicos. Con una red de tuberías envejecida que requiere inversiones millonarias, el Ayuntamiento prioriza la operatividad ante la inactividad: levantar una parte del pavimento para reparar una fuga urgente no invalida la obra previa.
El comunicado municipal pone el espejo frente a la gestión anterior al señalar que el actual volumen de obras de asfaltado no es un «lavado de cara», sino la consecuencia directa de una «situación heredada especialmente deficiente»
«Si hoy se están ejecutando numerosas actuaciones es, exclusivamente, fruto de no haber sido realizadas cuando era necesario», apuntan desde la Concejalía.
Un caso paradigmático que cita el Consistorio es el de la calle La Rúa. A pesar de contar con infraestructuras renovadas, su adoquinado presentaba un estado «deplorable» durante años. Quienes hoy critican el ritmo de las obras actuales, señala la nota, mantuvieron esa deficiencia sin resolver durante todo su mandato, evidenciando una notable inconsistencia en su relato actual.
Urbanismo concluye que frente a la «demagogia» y las «simplificaciones destinadas a ganar un minuto en los medios», el Ayuntamiento de Benavente reafirma su compromiso de avanzar con hechos y expedientes, dejando atrás una etapa de inacción que ahora, ante el ruido de las mejoras, parece incomodar a la oposición.






