Álvaro, Beatriz y Atenea piden ayuda: la protectora de Benavente necesita más voluntarios

En nuestro reportaje compañamos a Álvaro, Beatriz y a los perros como Atenea y Tao en su día a día

La Protectora de Benavente, Procan Hogar para un Amigo, no es solo un refugio: es un compromiso silencioso con animales que la sociedad a veces olvida. Desde hace treinta años esta asociación sin ánimo de lucro acoge, cura y ama a perros abandonados o perdidos en la ciudad y sus alrededores. Pero el tiempo pasa y las manos siguen siendo pocas.

Cada mañana, cuando el frío del invierno cala en las paredes del refugio, esos ojos siguen buscando un rostro conocido que les diga: “Hoy te toca salir conmigo”.

Un día a día que duele y emociona a partes iguales

La rutina parece sencilla: alimentar, limpiar, sacar a pasear. Pero detrás hay mucho más. Álvaro, voluntario desde hace un año y educador canino, lo resume con claridad: “Son animales sociales. Estar confinados les genera estrés. Necesitan explorar, correr, oler el mundo. Un paseo no es un lujo; es una necesidad para que puedan encontrar equilibrio y, algún día, una familia”.

Beatriz, con tres años de voluntariado a sus espaldas, recuerda su primer día lleno de miedo: “No sabía si me recibirían bien, si sabría gestionarlo. Pero el recibimiento de los perros, aunque ladren al principio, es de ‘¿me puedes ayudar?’. Y desde entonces no he parado”. Hoy insiste: si tienes miedo, ven. Acércate. Conócenos. Un rato con ellos lo cambia todo.

Todos los perros salen cada día, mañana o tarde, salvo cuando la lluvia les obliga a quedarse dentro. Pero con voluntarios escasos, esos paseos son cortos. La energía se acumula, el estrés crece y el tiempo para trabajar casos complicados —como Chili, que aún no acepta bien el collar— se reduce.

Hay muchas formas de ayudar a la protectora más allá de la adopción

La adopción responsable es el sueño final, con filtro riguroso y seguimiento posterior. Pero hay muchas formas de ayudar ahora mismo:

1. Voluntariado (lo más urgente) Dedica media hora o una hora a sacar a pasear a los perros. No se requiere experiencia. Contacta y ven cuando puedas: por la mañana o tarde. Cada paseo reduce estrés y mejora su día. Beatriz lo resume: “No somos exigentes, da igual el tiempo que puedas, nos viene genial”.

2. Hazte socio desde 5 euros al mes. Actualmente, solo hay diez socios. Este dinero fijo permite planificar alimentación, veterinario y mantenimiento. Es la forma más estable de ayudar a largo plazo.

3. Donaciones puntuales Cualquier cantidad para emergencias: comida especial, curas, medicamentos… Se agradecen y se destinan directamente.

4. Apadrinamiento 5 euros al mes (o más) destinados íntegramente a un perro concreto (p. ej. Tao). Puedes comprar collar, juguetes o estar más pendiente si quieres visitarlo.

5. Casa de acogida temporal Abre tu hogar por semanas o meses. Das rutinas, calor (clave en invierno) y preparación para adopción definitiva. Ideal para perros que necesitan socializar más.

6. Adopción responsable Si buscas compañero permanente ven a conocer al perro en la protectora.

7. Ayuda a organizar eventos solidarios: Colabora ofreciéndote para charlas en centros educativos sobre tenencia responsable y contra el abandono, o ayuda a organizar y montar mercadillos solidarios y otros eventos que redunden en el beneficio de los animalitos.

8. Visibilidad en redes: Sigue a la protectora en Instagram, en Facebook o en Tiktok y comparte su contenido. Un like o share llega a más gente.

Historias que se clavan en el pecho

Tao, el abuelito de la protectora, es puro cariño. Se pega a las piernas pidiendo mimos, leal hasta el último segundo. Lleva años allí. Los perros mayores como él lo tienen más difícil: la gente busca cachorros o perros jóvenes. Pero Tao solo pide un sofá cálido y una mano que le rasque detrás de las orejas.

Pitu acumula tiempo y un vídeo que se hizo viral… y sin embargo sigue esperando. Braz llegó herido gravemente en el cuello; poco a poco gana confianza, pero aún mira con recelo. Hades necesita comida especial por su enfermedad. Atenea pasea tranquila y sociable, ideal para quien busca compañía serena. Choco, su hijo, es energía contenida: le encanta correr por el monte, pero aquí solo puede soñarlo.

Y luego están las parejas inseparables como Frida y Lobato, o las hermanitas que perdieron a su madre y se aferran la una a la otra en el chenil.

Un llamamiento desde el corazón

Treinta años después, Procan sigue en pie gracias al cariño de unos pocos. Pero podrían ser muchos más. Un paseo, un euro, un seguimiento en redes, una adopción… cualquier gesto rompe la rutina de espera.

Porque detrás de cada amigo perruno hay una historia que merece final feliz. Porque esos ojos que miran a la puerta no deberían tener que esperar otros treinta años. Si vives en Benavente o alrededores, acércate. Ellos no pueden salir a buscarte. Pero tú sí puedes entrar.

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