
La manifestación por el AVE en Zamora ha vuelto a evidenciar el profundo malestar que existe en la provincia tras la supresión de frecuencias ferroviarias que conectaban Sanabria con la capital y otros destinos. Decenas de vecinos se han concentrado para reclamar la recuperación del servicio y denunciar lo que consideran un nuevo golpe a la ya debilitada España rural.
Entre los asistentes ha estado Manuel Fuentes, quien ha mostrado su apoyo a los convocantes y ha defendido públicamente sus reivindicaciones. “Venimos a acompañar a un grupo de zamoranos valientes que están diciendo alto y claro que no están de acuerdo con la propuesta aprobada en las Cortes”, ha explicado. Según ha señalado, la petición es clara y sencilla: volver a la situación de hace dos meses, cuando existía un tren a primera hora de la mañana y otro posterior que permitían desplazarse con normalidad, especialmente para acudir a consultas médicas o realizar gestiones en Zamora o Benavente.
Fuentes ha insistido en que el debate no es ideológico, sino de igualdad territorial. “Zamora no puede perder servicios. Tenemos que mantener los que hay, sobre todo en la zona rural, o tener los mismos que Valladolid, Segovia, Salamanca o Palencia. Pagamos impuestos igual que ellos y no estamos en las mismas condiciones”, ha afirmado con rotundidad. A su juicio, si existiera voluntad política, la situación tendría solución, aunque reconoce que no sería inmediata. El verdadero reto, ha apuntado, es decidir si se apuesta de forma real por la llamada España rural o España despoblada.
El político ha recordado además que recientemente se ha denunciado que 50 pueblos de la provincia de Zamora carecen actualmente de médico, una situación que, de no corregirse, puede derivar en la desaparición de decenas de localidades en los próximos años. Para evitarlo, defiende reforzar las cabeceras de comarca y garantizar servicios básicos a una distancia razonable para los vecinos.

Durante la concentración organizada por ‘Renfe entierra Sanabria’ los promotores Pedro Pablo González, Felipe Lagarejos y Roberto Matellan, han hecho una performant con un ataúd simulando la muerte de la comarca.
Tras esta representación y leer el manifiesto Pedro Pablo González ha explicado la representación simbólica realizada en la protesta para visibilizar la problemática. Más allá de la cuestión del transporte, ha destacado que lo que está en juego es la dignidad de la tierra y de sus habitantes. “Es nuestra tierriña, es lo único que tenemos”, ha señalado emocionado. Ha recordado que muchos vecinos cedieron terrenos para la llegada del AVE por un precio simbólico, bajo la promesa de que traería prosperidad, y que efectivamente se produjo un ligero crecimiento de población y actividad económica. “Cuando empezábamos a estar bien, nos quitan el tren que ya teníamos. No pedimos una inversión nueva, pedimos que nos devuelvan lo que era nuestro”, ha denunciado.
Pedro Pablo ha criticado duramente la gestión política de la supresión de frecuencias y ha reclamado mayor sensibilidad hacia los problemas reales del medio rural. También ha subrayado que la pérdida del tren obliga ahora a muchos vecinos a utilizar el coche en horarios complicados y en carreteras con riesgos añadidos, incrementando costes y dificultades para acceder a servicios esenciales.
La protesta en Zamora forma parte de una serie de movilizaciones que ya se han desarrollado en otras ciudades y que continuarán mientras no haya una respuesta satisfactoria. La manifestación por el AVE en Zamora se convierte así en un símbolo de una reivindicación más amplia: la defensa de los servicios públicos, la cohesión territorial y el derecho de los pueblos a seguir existiendo.






