
Es la pregunta que todo vecino se hace cuando el asfalto empieza a oler a «elecciones» ¿Por qué ahora todas las obras de golpe? Es un clásico de la política local española. Pero en Benavente, el concejal de Hacienda, José Manuel Salvador, tiene una respuesta clara, directa y, sobre todo, respaldada por un «mapa del asfalto» que se extiende por toda la ciudad desde hace tres años.
«No esperamos al año electoral, trabajamos y gestionamos sin ruido», defiende Salvador, con la seguridad de quien tiene una hoja de ruta que va más allá de un simple calendario electoral. Su argumento es de peso: «Jamás en Benavente se habían pavimentado tantas calles como hemos hecho nosotros en estos años».
«Jamás en Benavente se habían pavimentado tantas calles como hemos hecho nosotros en estos años».
El mapa del asfalto: Un goteo constante de mejoras
Para los escépticos, Salvador tiene memoria. Recordó actuaciones vitales que han marcado un hito en la mejora de la red viaria de Benavente:
- Grandes avenidas: La arteria de San Cristóbal, la avenida del Luis Morán, el final de la avenida Maragatos y la carretera de León.
- Zonas logísticas: El Centro de Transportes (CTLB) recibió un lavado de cara integral.
- Vías críticas: Dos actuaciones consecutivas en la emblemática carretera del Caracol.
- Calles menores: Doctor Conde Hernández, calle Pravia, y tantas otras que han visto mejorar su firme cuando estaban «muy deterioradas».
El plan no se detiene: Las próximas paradas
Lejos de relajarse, Benavente ya tiene en el horizonte inmediato su próximo paquete de asfaltado y mejoras de servicios:
- Rotondas: Las del Quijote, Virgen de la Veguilla y la del Cementerio serán renovadas.
- Calles periféricas: Camino del Calvario, calle Cárnicas o Cartagena de Indias.
- Modernización: Parte de las nuevas ayudas se destinarán a la compra de un camión de basura, para atajar unos costes de averías que, según Salvador, son «una auténtica barbaridad».
En Benavente, el asfalto sigue rugiendo, pero no por el eco de las urnas, sino por el ritmo de una gestión constante que busca completar calle a calle, el mapa de mejoras de la ciudad.
La «herencia agrietada»: Reparar lo recién hecho
Pero Salvador no solo habla de lo nuevo; también pone el foco en lo que se hizo antes de su llegada y que ya presenta fallos. El concejal ha revelado que el Ayuntamiento está detectando problemas serios en viales arreglados en la etapa anterior.
«Se están volviendo a estropear calles que no hace tanto que se arreglaron. No sabemos si el firme no se puso bien o si el material no fue el correcto», señala con preocupación. Entre los puntos negros detectados, Salvador destaca los hundimientos en la calle Las Eras y zonas agrietadas en Maragatos. También destaca el vial que une la rotonda de San Cristóbal con la ermita de San Lorenzo, donde el carril derecho se está «destrozando» a pesar de su reciente intervención.
Desmontando el «embudo» de las obras simultáneas
Pero, ¿por qué entonces la sensación de que se hace todo a la vez? La respuesta no es una estrategia electoral, sino pura arquitectura administrativa. Salvador destapa el engranaje detrás del asfalto: «Primero tenemos que aprobar los presupuestos. Para pedir subvenciones a la Junta o la Diputación de Zamora, el Ayuntamiento debe poner el 25%. Y esos fondos, como los Planes de Cohesión, se aprueban un año pero se ejecutan al siguiente».
A este complejo procedimiento se suman los plazos de licitación y adjudicación a las empresas. «Una vez que la empresa coge la obra, son ellos los que marcan cuándo traen la maquinaria. Nosotros les metemos prisa, pero mientras estén dentro del plazo licitado, manejan su personal», aclara el concejal, despejando dudas sobre los ritmos aparentes de algunas obras.






