
¿A dónde va el agua cuando tiramos de la cadena o abrimos el grifo? Esta es la pregunta que los alumnos de quinto de primaria de todos los centros educativos de Benavente están respondiendo esta semana. En una iniciativa organizada por la Concejalía de Educación, los escolares han sustituido las aulas por las instalaciones de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) del municipio para conocer de cerca el ciclo urbano del agua.
Durante la visita, alumnos de centros como el Buenos Aires, El Pinar o San Isidro han podido observar los complejos procesos físicos y químicos necesarios para limpiar el agua utilizada antes de devolverla a la naturaleza. El objetivo es claro: transformar los conceptos teóricos que estudian en sus libros de texto en una experiencia práctica y tangible.
El peligro de las toallitas: un problema real
Uno de los puntos críticos de la jornada ha sido la concienciación sobre los residuos sólidos. La concejala Mercedes Benítez ha destacado cómo ciertos hábitos domésticos, aparentemente inofensivos, suponen un gran desafío para la infraestructura de la ciudad.
«Estos procesos muchas veces se complican por la presencia de ciertas sustancias como pueden ser las famosas toallitas que tiramos por los váteres sin darnos cuenta», explicaba Benítez durante la visita, subrayando que estos residuos dificultan enormemente el filtrado y la limpieza adecuada del caudal.
Educación en sostenibilidad
Más allá de la ingeniería, la actividad busca sembrar una semilla de responsabilidad ambiental en los más jóvenes. En un contexto donde el agua es un recurso cada vez más escaso, la visita pone el foco en la necesidad de no malgastarla.
- Recurso limitado: Se ha incidido en que el agua es un bien esencial pero finito.
- Consumo responsable: Los alumnos reciben pautas para mejorar su uso diario en casa.
- Sostenibilidad: La actividad se enmarca dentro de las políticas educativas para formar ciudadanos conscientes del medio ambiente.
Una práctica pedagógica necesaria
Desde el Ayuntamiento de Benavente han querido agradecer la disposición de los trabajadores de la planta, quienes un año más han abierto sus puertas para explicar su labor diaria. Esta colaboración entre el consistorio y la EDAR permite que los estudiantes comprendan que el saneamiento del agua no es un proceso mágico, sino un servicio público esencial que requiere el esfuerzo de todos.
Con esta ronda de visitas, que se prolongará durante toda la semana, Benavente reafirma su compromiso con una educación que sale de los muros del colegio para conectar a los niños con los servicios y retos de su propia comunidad.






