
José María Lebrero está hoy en un colegio de Benavente compartiendo con los niños la pasión por los libros. “De momento muy bien, porque es un placer estar con los niños hablando de libros”, ha explicado al inicio de la jornada, donde los pequeños se muestran “muy receptivos” a todo lo que les cuenta.
El autor, conocido en la comarca por sus visitas a centros educativos, ha recordado que la lectura por placer es fundamental a cualquier edad, pero especialmente en la infancia. “Está demostrado que la lectura asegura el éxito profesional”, ha afirmado. Los niños que leen mucho y continúan haciéndolo en la adolescencia podrán “hacer lo que ellos quieran” en su futuro.
Un mensaje que cobra aún más fuerza en tiempos de pantallas y estímulos rápidos, donde, según Lebrero, el libro ofrece precisamente lo que falta: pausa, tranquilidad y capacidad de comprensión.
La importancia de estos talleres en Benavente y la comarca
Los talleres de animación a la lectura como el que imparte José María Lebrero no son un capricho. En un momento en que las redes sociales y los móviles compiten por la atención de los más pequeños desde edades muy tempranas, estas actividades devuelven a los niños el placer de leer sin prisa.
El escritor reconoce que “es complicado” porque “todo lo queremos para ayer”, pero el libro da “paz, tranquilidad y sobre todo esos valores ocultos”. Entre ellos, inteligencia, memoria y comprensión. “A veces los niños leen un problema o cualquier cosa y no la entienden”, ha señalado. La lectura les ayuda precisamente a comprender mejor el mundo que les rodea.
Los “beneficios encubiertos” de leer por placer
Lebrero insiste en un concepto que repite a los alumnos: los beneficios encubiertos de la lectura. No se trata solo de cultura o entretenimiento. La lectura por placer mejora la concentración, la retención de información y, a largo plazo, las oportunidades profesionales.
“Los niños que han leído mucho… les va a ayudar en su profesión”, ha explicado. Y ha puesto un ejemplo actual: países europeos pioneros en la digitalización están volviendo a los libros de papel porque “hay más capacidad de retención” que leyendo en pantalla. Un dato que resuena especialmente en las familias benaventanas preocupadas por el uso excesivo de móviles en casa y en el colegio.
‘Thelma y Tiemblo’, un libro nacido de un sueño
Durante el taller, José María Lebrero ha hablado de su novela Thelma y Tiemblo: Los Guardianes Invisibles, la obra con la que ganó el Premio Internacional de Novela Infantil y Juvenil de la editorial Edebé en México.
“Fue algo no premeditado”, ha confesado. Todos sus libros anteriores eran para adultos, pero el título Thelma y Tiemblo le llegó en un sueño. “Me desperté y me rebotaba en la cabeza el nombre Telma y Tiemblo y dije, pues tiene nombre de novela”.
El propio autor, que se define como tímido y al que le gustaría “desaparecer, ser invisible”, ha encontrado en la escritura la forma de hacer realidad esa fascinación. “Como al menos de momento es imposible ser invisible, lo que hice es ser invisible cuando escribía la novela y después ahí ya los personajes me van llevando”, ha relatado con una sonrisa.
No es la primera vez que un sueño le inspira una historia: “Ha habido libros que han nacido de un sueño”.
El mensaje que quiere dejar a los niños de Benavente
¿Qué quiere que se queden los más jóvenes al cerrar Thelma y Tiemblo? Lebrero lo tiene claro: tenacidad, valentía e insistencia.
“Que no se derroten a la primera. Algo no te sale bien y ya lo dejas. Hay que insistir”, ha subrayado. El libro, que según el jurado mexicano contiene hasta 15 o 16 valores (alegría, bondad, colaboración, diálogo…), transmite sobre todo que “se pueden conseguir” las cosas “o al menos vamos a intentarlo”.
Un mensaje que encaja perfectamente con la filosofía que el escritor intenta transmitir en cada taller: “Yo les pregunto si ellos tienen sueños de lo que quieren ser de mayor y la lectura les va a ayudar a conseguir ese sueño”.
Un autor que prefiere estar “entre bambalinas”
Lebrero se confiesa tímido y prefiere pasar desapercibido. “Me gusta estar entre bambalinas”, ha dicho. Precisamente por eso, su presencia en los colegios es aún más valiosa: no busca protagonismo, sino que sean los niños y los libros los verdaderos protagonistas.
“Lo esencial es invisible a los ojos”, recordó citando El Principito, y él aplica esa máxima tanto en su forma de ser como en su literatura.






