
Benavente volvió a latir este sábado al ritmo de la solidaridad. Una nueva edición de la Maroma Solidaria transformó sus calles en un río humano, una corriente imparable de personas unidas por una misma causa: plantar cara al cáncer desde la cercanía, el compromiso y la esperanza compartida.
Convocada por la Asociación Española Contra el Cáncer, con el respaldo institucional y social de toda la ciudad, la cita superó todas las expectativas y dejó una participación multitudinaria que desbordó cada rincón del recorrido. Desde mucho antes de la salida, Benavente ya respiraba un ambiente de unidad.
A las 19:00 horas y tras las bombas pertinentes, la marcha echó a andar delante del carretón de Gente del Toro como quien inicia algo más que un recorrido. No era solo un trayecto; era una declaración colectiva. Las camisetas amarillas, luminosas como un símbolo de vida y esperanza, tiñeron la ciudad en una estampa vibrante y difícil de olvidar. Un mismo color, una misma causa, miles de pasos avanzando al unísono.
Más allá de la participación, el verdadero pulso de la jornada estuvo en su esencia. La Maroma Solidaria volvió a recordar la importancia de la labor que la AECC desarrolla día a día: acompañando, cuidando, investigando, sosteniendo. Una labor que encuentra en citas como esta el impulso necesario para seguir avanzando.
















