Conoce la batalla que estalló en Castilla y León un 7 de julio y que inspiró al arte español

La mítica carga de caballería de los Lanceros del Rey decidió el combate y cautivó a los grandes pintores del siglo XIX.

La Batalla de Treviño supuso un punto de inflexión militar durante la Última Guerra Carlista (1872-1876) y, al mismo tiempo, un hito iconográfico para la historia del arte en España. En un momento de máxima tensión, con la ciudad de Vitoria sitiada y bajo la asfixiante tenaza de las tropas de ‘don Carlos’, el bando liberal planificó una ofensiva estratégica. El objetivo prioritario era liberar la línea férrea Madrid-Irún. Así como asegurar el camino real mediante la construcción de fortificaciones en enclaves como Nanclares de la Oca, Quintanilla o Gometxa.

El operativo comenzó el 7 de julio de 1875 con una maniobra de distracción en Salinas de Añana. El general en jefe liberal, Jenaro Quesada, movilizó un contingente masivo compuesto por 24 batallones y 7 escuadrones. También contaba con 8 baterías de artillería y 3 compañías de ingenieros.

Las columnas liberales avanzaron de forma coordinada desde Miranda de Ebro, Armiñón y la ermita de San Formerio, empujando a los carlistas hacia las escarpadas alturas de Meana y los montes de Vitoria.

El desenlace definitivo de la Batalla de Treviño tuvo lugar en la pequeña aldea de Zumelzu. En este punto se repitieron cruentos combates cuerpo a cuerpo hasta que el general Tello dio una orden decisiva: el ataque de su caballería.

Un grupo de 98 lanceros del Rey, bajo el mando directo del coronel Contreras, ejecutó una carga feroz que arrolló por completo al tercer batallón de Navarra. Esta acción forzó la retirada carlista por Gometxa y Zaldiaran, permitiendo a los liberales consolidar el control de la línea Miranda-Vitoria.

De las crónicas de prensa a los grandes lienzos

Más allá de su impacto geopolítico, este episodio bélico transformó el grafismo de la prensa de la época. Solo ocho días después de la contienda, la revista La Ilustración Española y Americana publicó un célebre dibujo de Daniel Perea. Esta obra, basada en el croquis de un testigo presencial, plasmaba la crudeza y la confusión real del combate con soldados anónimos.

Sin embargo, la espectacularidad de la carga de caballería encendió la imaginación de los pintores de Historia más importantes del siglo. Además, el coruñés Víctor Morelli diseñó un colosal lienzo de siete metros de largo para la Academia de Caballería, donde los jinetes emergen de un punto de fuga central llenos de dinamismo.

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