
Con tan solo 24 años, Carlos Bautista, actual Míster Zamora 2026, afronta uno de los mayores desafíos de su vida. Lo hace con la misma filosofía que aplica en su trabajo y en su día a día: disciplina, constancia y autenticidad. El joven zamorano será el encargado de representar a la provincia en el certamen nacional que se celebrará del 24 al 30 de agosto.
Fuera de los focos, Carlos trabaja como técnico en cuidados auxiliares de enfermería en un hospital, una profesión que combina con una intensa preparación para el concurso. «Mi día a día se basa en compaginar mis entrenamientos físicos y psicológicos junto con el trabajo en el hospital», explica, dejando claro que el esfuerzo forma parte de su rutina diaria.
Aunque muchas personas asocian este tipo de certámenes únicamente con la imagen, Carlos asegura que la realidad es muy diferente. Para él, el aspecto físico es solo una parte del camino y lo realmente importante son los valores que transmite cada participante. «No solo cuenta la belleza, cuenta más el interior de una persona también», afirma convencido.
Su decisión de presentarse nació de la curiosidad y del deseo de ponerse a prueba. «Me llevó las ganas de vivir la experiencia, las ganas de demostrar quién soy y los valores que tengo que mostrar a la gente», recuerda. Desde el primer momento tuvo claro que quería aprovechar esta oportunidad para crecer tanto a nivel personal como profesional.
Uno de los momentos que recuerda con mayor emoción fue cuando supo que sería el representante de Zamora. «Lo recuerdo con mucha ilusión. Pensé en toda la gente que había estado a mi lado durante el proceso y en las personas importantes de mi vida que me han acompañado día a día», señala.
Representar a Zamora es, para él, una responsabilidad que va mucho más allá de llevar una banda. Su intención es aprovechar la visibilidad del certamen para mostrar todo el potencial de la provincia. «Me gusta dar voz a Zamora, a su gente, la gastronomía, las tradiciones y la cultura. Que la gente no se quede solo con la palabra Zamora, sino que vengan y lo quieran descubrir», asegura.
Su preparación tampoco se limita al entrenamiento físico. Carlos dedica gran parte de su tiempo a fortalecer el aspecto mental, convencido de que la seguridad y la confianza son fundamentales en un concurso de este nivel. «Más que lo físico trabajo lo psicológico, la constancia, el esfuerzo, el tener una mente sana y prepararse psicológicamente para un certamen de este nivel», explica.
La disciplina se ha convertido en una de las palabras que más repite durante la entrevista. Considera que sin ella sería imposible alcanzar cualquier objetivo. «Sin disciplina y esfuerzo costaría mucho. Hay que mantener una disciplina diaria y tener fuerza para ir a por todas», afirma.
En este proceso también ha tenido que enfrentarse a sus propios miedos. Su mayor reto, reconoce, ha sido superarse a sí mismo. «Superarme a mí mismo, superar miedos, confiar en todo y demostrar que cuando uno quiere, puede», resume. De hecho, asegura que nunca se ha planteado abandonar porque siempre ha querido seguir avanzando.
A quienes creen que estos certámenes solo premian la apariencia física les responde con claridad. «Se valoran sobre todo los valores. La gente ve lo que publicas, cómo actúas y los movimientos que haces. No solo cuenta la belleza», explica, insistiendo en que el comportamiento y la forma de representar a los demás tienen un peso muy importante.
Carlos también tiene claro cuál es el mensaje que quiere transmitir a los jóvenes. Les anima a perseguir aquello que realmente desean y a no dejarse frenar por el miedo. «Que hagan lo que les salga del corazón, que nunca tengan miedo a hacer las cosas, que demuestren lo que valen y que vayan a por todas», afirma.
De cara al certamen nacional, su objetivo es muy ambicioso, aunque mantiene los pies en el suelo. «Mi objetivo es ir a por todas e intentar llevarme el título, pero más que eso, ser yo mismo, dar todo lo que pueda de mí y que la gente me recuerde por cómo soy. Y que así también recuerde a Zamora», explica.
En todo este camino destaca el apoyo incondicional de las personas que le rodean, especialmente de su pareja. «Es mi mano derecha y está ahí día a día ayudándome en todo», comenta agradecido. Además, cuando deja a un lado el trabajo y la preparación, disfruta viajando, dibujando y compartiendo tiempo con sus amigos y su familia.
Cuando se le pregunta cómo le gustaría que los zamoranos le recordasen una vez finalice el certamen, su respuesta vuelve a poner el foco en la provincia. «Que la gente me reconozca, ya no por mí, sino por la ciudad a la que represento. Que tengan curiosidad por conocer Zamora, su gente y cada rincón que esconde la ciudad», concluye.
El título aún está por decidir, pero Carlos Bautista tiene claro que su mayor objetivo ya está en marcha: hacer que Zamora viaje con él y que quienes conozcan su historia también quieran descubrir la de su tierra.






