«Igual que pagas por un pata negra, hay que valorar un pimiento de calidad»: la comarca reivindica su morrón

La voz de la huerta, los secretos del pimiento de «cuatro morros» y el reto del relevo generacional en la 32ª Feria del Pimiento de Benavente.

Tras el bullicio de los sacos, el trajín de clientes y el aroma a pimiento fresco que inunda cada rincón de la Plaza Mayor de Benavente, late la verdadera realidad del campo. La 32ª edición de la Feria del Pimiento y Productos de Benavente y Los Valles no solo sirve como escaparate para comercializar los entre 15.000 y 20.000 kilos previstos por la organización, sino también como foro de reivindicación para quienes trabajan la huerta día a día.

Entre los 15 estands participantes, las historias de los agricultores coinciden en un diagnóstico común: la pasión por un producto único que exige un esfuerzo ingente, castigado por las inclemencias del tiempo y unos costes al alza.

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Para algunos horticultores, la presente edición marca su debut en el recinto ferial, impulsados por la necesidad de arrimar el hombro para que la cita no pierda empuje. «Somos nuevos en la feria. Dedicamos la producción a grandes superficies, pero hay que apoyar al pimiento de la zona y a la IGP. Hemos hecho un esfuerzo para estar aquí, porque hay que seguir entregando producto», explica uno de los productores afincados en el municipio, cuya explotación abandera la selección genérica del autóctono pimiento morrón.

La jornada es, además, un asunto de familia. Desde primera hora, padres e hijos atienden el estand . «De aquí sale la semilla del pimiento morrón. Llevo en el campo desde los 14 años y a este cultivo dedicamos 11 años. Ha cambiado muchísimo: ahora hay demasiada burocracia, mucho papeleo y unos costes altísimos que nos comen. Mi padre, con mucha menos superficie, sacaba más rendimiento económico que nosotros ahora», lamenta.

Feria del pimiento de Benavente (1)

El cotizado «cuatro morros» de Micereces

A pocos metros, la actividad no cesa en los puestos procedentes de Micereces de Tera, una de las cunas históricas de esta hortaliza. La demanda del público es clara y unánime: «Lo que más nos pide la gente es el pimiento de cuatro morros, aunque hay quien lo prefiere alargado porque dice que para asar se pela mejor. El de Micereces tiene mucha fama porque es muy dulce», señala una de las vendedoras, ataviada para la ocasión como la «reina del pimiento». A pesar de trabajar en la administración pública, aprovecha sus vacaciones para ponerse al frente del puesto: «A mí este mundo me gusta mucho. Cuesta trabajo porque hay mucha gente que no valora lo que hay detrás, y la huerta al sol es muy dura».

Esa misma devoción por el oficio la comparte la juventud que empuja en la vega. «Llevo en esto desde pequeño; casi iba de bebé con mi padre en el tractor», relata un joven agricultor de la zona. Ante la falta de relevo generacional, lanza un mensaje de ánimo a los más jóvenes: «Cuesta encontrar gente, pero no hay nada comparable a traer aquí lo que tú mismo has producido, que la gente lo pruebe y te diga que es un producto buenísimo».

«Para los pueblos hay futuro»

Feria del pimiento de Benavente
Feria del pimiento de Benavente (2)

En uno de los estand con representación de Aguilar de Tera, el éxito de ventas refleja la fidelidad del público, dejando el género prácticamente agotado antes del mediodía. Mantener esa exigencia en la huerta requiere un trabajo constante, especialmente en un verano marcado por el calor donde la delicada piel del pimiento morrón exige atención continua para llevar lo mejor de la parcela al mercado.

A pesar de las exigencias del cultivo, el esfuerzo se recompensa con la acogida de los clientes habituales, manteniendo los precios ajustados del año pasado (2,70 €/kg el de primera calidad y 1,60 €/kg el de segunda). Desde el sector subrayan además el potencial del medio rural y la importancia de defender la excelencia del pimiento local: «Para los pueblos hay futuro porque hay mejor calidad de vida, pero esto se tiene que valorar bien. Hay mucho trabajo detrás y, al igual que se paga por un producto de máxima categoría como un ibérico, hay que valorar el pimiento de calidad. Si entre todos tomamos conciencia y respaldamos lo nuestro, el futuro estará asegurado».

Con las últimas tandas rematándose en la huerta para apurar las cosechas de cara a los próximos días, la Feria del Pimiento de Benavente vuelve a demostrar que el compromiso de sus agricultores es la mejor garantía para dar continuidad a la tradición de Los Valles.

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