
La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha suprimido en Castilla y León la exigencia de autorización previa para el uso de determinados dispositivos auxiliares durante la práctica de la caza.
La medida supone una simplificación respecto a la regulación aprobada a finales de septiembre, cuando la Junta autorizó el transporte, la tenencia y el empleo de determinados dispositivos de visión nocturna y térmica para algunas modalidades de caza mayor, pero estableció la necesidad de contar con una autorización nominativa del titular cinegético o de su representante legal.
Visores térmicos y nocturnos en determinadas modalidades
La normativa autonómica permite estos dispositivos para la caza de jabalí, ciervo, corzo, gamo y muflón en determinadas condiciones y modalidades. En los recechos y aguardos o esperas diurnas, los equipos pueden utilizarse siempre que no estén acoplados al arma durante la acción de caza.
En el caso del jabalí, durante los aguardos o esperas fuera del horario diurno permitido, la regulación autoriza también el empleo de visores térmicos o nocturnos montados en el arma.
Continúan las limitaciones de uso
La flexibilización administrativa no elimina las limitaciones establecidas para estos dispositivos. Su utilización continúa excluida en la caza menor, en la caza de cabra montés y rebeco y en modalidades como monterías, ganchos, caza al salto o en mano.
Además, el cazador debe identificar previamente la especie y comprobar que el ejemplar cumple las condiciones de la acción cinegética antes de efectuar el disparo, sin poder basarse exclusivamente en la imagen térmica proporcionada por el dispositivo.






