Con el objetivo prioritario de mantener la paz en el pueblo, el Ayuntamiento de Castrogonzalo ha tomado las riendas informativas ante el inicio de los trámites de la proyectada planta de biogás (expediente 170-24-AAZA). Consciente de que los grandes proyectos industriales pueden generar incertidumbre, el alcalde, Gonzalo García, ha emitido un bando de alcaldía y nos ha ofrecido una entrevista con un propósito muy claro: ofrecer total transparencia legal e informativa a los vecinos. Para el regidor, la prioridad absoluta en este proceso es que la convivencia vecinal permanezca intacta.
«No me puedo negar a tramitar un expediente porque incurriría en un delito de prevaricación«
Con la franqueza y cercanía que le caracterizan, García quiere disipar las presiones de quienes exigen al Consistorio una oposición frontal e inmediata al proyecto, explicando que un alcalde no puede actuar por encima de la ley.
«Es un expediente que entra en el Ayuntamiento y lo que tiene que hacer la administración es tramitarlo, como con cualquier otra empresa. No me puedo negar a tramitar un expediente porque incurriría en un delito de prevaricación. Y si prevarico, lo pago con mi bolsillo y mi patrimonio personal».
El expediente sigue el curso oficial correspondiente, habiendo sido derivado ya a la Diputación Provincial y a la Junta de Castilla y León, que son las administraciones con las competencias, laboratorios y profesionales cualificados para evaluar el impacto real del proyecto.
El Ayuntamiento no tiene competencias sobre la planta
Para dar máxima transparencia al proceso, la Alcaldía ha difundido un bando informativo basado en principios muy claros. En primer lugar, se establece una neutralidad institucional estricta, confirmando que el alcalde se mantendrá al margen de opiniones personales hasta que se disponga de toda la información y comprensión técnica del asunto.
Asimismo, se recuerda que la competencia final es de la Junta de Castilla y León y que actualmente el expediente está en periodo de información pública, un marco legal donde cualquier vecino o interesado puede presentar las alegaciones que considere oportunas. El texto garantiza que el proyecto será analizado con total imparcialidad por los técnicos del servicio de Medio Ambiente y por los técnicos provinciales a nivel urbanístico, concluyendo que el ejercicio de la alcaldía en un municipio pequeño es un acto de pura vocación de servicio público, sometido siempre al ordenamiento jurídico y a la lealtad institucional.
Proteger la convivencia como prioridad absoluta
El gran desvelo de Gonzalo García no es solo administrativo; es, sobre todo, social. El alcalde recuerda que en el pasado el municipio ya atravesó momentos de gran tensión por otras cuestiones, una experiencia de la que, asegura, toda la localidad debe aprender para no tropezar en la misma piedra. Su objetivo principal es evitar a toda costa que se resquebraje la paz social que hoy disfruta Castrogonzalo.
‘A Castrogonzalo lo que le hace falta es integración, que la gente nos miremos a la cara. Nos ha costado mucho recuperar este ritmo de acercamiento y vecindad, y mi empeño es que nada venga a dividirnos de nuevo. Quienes vienen de fuera a intentar encender los ánimos se equivocan de ventanilla; deben ir a donde están las competencias‘.
García ha querido desmentir también de forma preventiva cualquier tipo de especulación personal, aclarando de antemano que los terrenos donde se proyecta la planta no pertenecen a su familia ni a nadie de su entorno, y recordando que, palabras textuales, «afortunadamente, los alcaldes no nos llevamos nada por estos proyectos».
«Que nadie dude que estoy aquí para salvaguardar los intereses y más cuando hablamos de salud»
Detrás de la prudencia institucional de Gonzalo García no hay un perfil técnico, sino un vecino que habla con la voz de la experiencia y el arraigo: «Este humilde alcalde no entiende de esto. No soy ingeniero, no soy doctor en nada de nada; soy un simple agricultor jubilado y un servidor del municipio. Mi único interés es que mis nietas, y las nietas de los demás vecinos, puedan seguir viviendo aquí».
Para García, la llegada de empresas o viviendas carece de sentido si no garantiza el bienestar de la comunidad. Por ello, sitúa la sanidad pública como un elemento prioritario y absolutamente innegociable, elevando el cuidado de los niños del pueblo a una causa personal y colectiva.
«Desde mi persona y como alcalde, velaré únicamente por la salud y los intereses de los vecinos. En el momento en que alguien me certifique que esto es perjudicial para la salud, el primero que se va a molestar seré yo. Que nadie dude que estoy aquí para salvaguardar la sanidad. Cuando hablo de mis nietas, hablo de todas las nietas de todos los pueblos».
El escenario ante los informes técnicos
Preguntado sobre qué ocurrirá si las administraciones superiores determinan que el proyecto no es viable, el alcalde se muestra tajante y dispuesto a liderar la respuesta institucional: «Si el informe viene negativo, es la Junta la que dice que no. Y si es que no, ahí sí que levantaré yo la bandera al frente de toda la corporación».
Con las cartas sobre la mesa, Castrogonzalo afronta este proceso con la tranquilidad de quien confía en la ley y, sobre todo, con la firme determinación de su alcalde de que el debate técnico no empañe el mayor patrimonio del municipio: la buena convivencia entre sus vecinos.






