
Sus funerales se celebran este miércoles a las 16:00 horas en la iglesia de su localidad natal, en Tardemézar de Vidriales
«Hombre de escucha, sembrador sonriente e incansable, fiel al servicio de la palabra y de su pueblo». Esta sería la definitoria de un hombre sabio, prudente y entregado como define la solapa de un libro dedicado al dominico Manuel Uña, de Tardemézar de Vidriales, que acaba de fallecer a los 91 años.
Sus funerales se celebran este miércoles a las 12:30 horas en la localidad leonesa de la Virgen del Camino, lugar donde residía últimamente y, por la tarde, a las 16:00 horas, en la iglesia parroquial de su localidad natal, en Tardemézar de Vidriales, para su posterior inhumación en el cementerio de esta localidad vidrialesa.
Manuel Uña Fernández nació en Tardemézar de Vidriales, el 10 de junio de 1935. Estudió en el colegio de los frailes dominicos en Almagro, donde tomó el hábito en 1952. Completó sus estudios de Filosofía y Teología en Granada, y fue ordenado sacerdote el 15 de marzo de 1959, en Guadix, Granada. Poco después de ser ordenado escogió el lema «Para servir a todos» (Mc 9, 35).
Tras su paso por Almería, desde 1973 fue prior del convento y rector de la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria, en Tenerife. En 1979 fue enviado a la Universidad de Santo Tomás, en Roma, para hacer la licenciatura en Teología.
La relación de Uña con Cuba data de 1993, cuando pidió ser destinado a la Isla y llegó al convento de San Juan de Letrán. En 1995 fundó y dirigió el aula Fray Bartolomé de las Casas, y el Centro homónimo, en 1998.
En el año 2000 regresó a su país porque fue elegido nuevamente Provincial, y se trasladó a Sevilla, hasta que en 2004 volvió a La Habana.
El 8 de octubre de 2018, le fue conferida la Orden de Isabel la Católica, en la categoría de Encomienda.
Lo que impresionó a Fray Felicísimo Martínez del padre Uña fue su capacidad ilimitada para confiar en los demás. «¡Con cuántas personas ha contado para llevar adelante sus generosos y arriesgados proyectos en su ministerio pastoral, como Provincial de la Provincia de los Dominicos de la Bética, y, sobre todo, en su meritorio y sin límites acariciado proyecto de San Juan de Letrán, en Cuba!
Fue en San Juan de Letrán donde Uña presentó su libro Vivir a corazón abierto. Memorias de un sembrador, en abril de 2021, y donde permaneció hasta finales de ese año. Si se exceptúa el período entre 2000 y 2004, cuando tuvo que regresar a España, el notable sacerdote le dedicó a Cuba casi 30 años de su vida y acompañó a miles de personas que hoy, tras su muerte, lo recuerdan con sentimientos limpios.
D.E.P.








