
El patrimonio cultural zamorano despide a una de sus figuras más singulares y comprometidas. Nazario Ballesteros ha fallecido en Madrid, dejando un legado imborrable íntimamente ligado a la localidad de Santa Marta de Tera, a su histórico monasterio románico y a las icónicas esculturas a las que dedicó décadas de estudio, medición y reproducción artesanal con meticulosa admiración.
Su sepelio tendrá lugar este lunes a las 10:30 horas en Santa Marta de Tera, el lugar al que convirtió en el epicentro de su pasión personal. Ballesteros destacó por su capacidad para acercar el arte románico al público general, despojándolo de la rigidez académica para convertirlo en una herencia viva, cercana y accesible para peregrinos y visitantes.
Entre sus aportaciones más reconocidas destaca la réplica del Santiago Peregrino, una de las expresiones más representativas de la tradición jacobea en la provincia. Durante los trabajos de limpieza de la escultura original, Ballesteros estudiaba minuciosamente las proporciones y formas de los capiteles para confeccionar reproducciones fieles que capturaran el espíritu de los canteros medievales.
Estas réplicas trascendieron rápidamente los muros del templo zamorano. Sus piezas llegaron a instituciones de renombre como la Diputación de Zamora, el Museo de los Caminos de Astorga, el Museo Gaudí de León, así como a colecciones de asociaciones jacobeas en Francia, Alemania y Suiza. Una de sus obras más destacadas fue entregada como ofrenda durante la Misa del Peregrino en septiembre de 2012, bajo la presencia del entonces arzobispo don Julián Barrios y el párroco don Pedro Centeno.
La trascendencia de la labor de Nazario Ballesteros Santa Marta de Tera quedó reflejada en junio de 2010, cuando el emblemático Palacio de los Obispos de la localidad abrió sus puertas por primera vez con una muestra monográfica dedicada íntegramente a sus reproducciones y piezas artesanales.
A través del testimonio recogido por la investigadora María Zarzalejos, se pone de relieve la dimensión humana y la generosidad de un hombre que no solo admiró la riqueza del románico, sino que supo divulgarla y proyectarla al mundo. Con su partida, la provincia pierde a uno de sus defensores del patrimonio más valiosos, cuyo recuerdo perdurará en cada réplica y en la memoria del Camino de Santiago.






