
Había ganas de pasarlo bien, y eso se notó desde antes de que empezara a sonar la música. La XXII edición del Festival Solidario por el Alzheimer, organizado por la Escuela de Baile Marijose y AFA Benavente, se convirtió en una tarde de auténtico buen rollo y mucho ritmo.
La organización programó dos pases consecutivos. Tras una primera función a las cinco de la tarde, el Auditorio volvió a abrir sus puertas a las 19:30 horas para arrancar la segunda sesión de la jornada, caracterizada por la enorme variedad de estilos sobre las tablas. Por el escenario pasaron desde enérgicas coreografías de bailes urbanos hasta el arte de las sevillanas.
Uno de los momentos más entrañables de la tarde llegó precisamente con las sevillanas, cuando pequeños y mayores se unieron para bailar juntos, demostrando que las ganas de colaborar no entienden de edad. El festival también tuvo espacio para la delicadeza, con la actuación de unas niñas pequeñitas de ballet que se ganaron el cariño de todos los asistentes. Incluso hubo espacio para el cante en directo a cargo de una alumna del colegio Duquesa de Pimentel, que subió al escenario para interpretar y bailar, junto a los integrantes de Marijose, el conocido tema eurovisivo «SloMo».
Más allá de la fiesta, el objetivo central del evento era arrimar el hombro. Todo el dinero recaudado con las entradas de esta tarde se destinará íntegramente a financiar los programas, terapias y servicios diarios que la Asociación de Alzheimer ofrece a los enfermos y sus familias en la comarca. Una tarde redonda donde Benavente demostró, entre música y sonrisas, que sabe apoyar a sus vecinos cuando más lo necesitan.



















