
En la jornada de este sábado 18 de abril, el santuario de la Virgen del Carmen en Navianos de Valverde acogía la celebración de la tercera Fiesta de Convivencia de la Unidad Pastoral Los Valles-Tábara. Un encuentro festivo en el que participaron más de 250 personas del amplio territorio de la UPA.
Tras la solemne misa concelebrada por cinco sacerdotes, igual número que los presbíteros que prestan servicio pastoral en esta UPA de 85 parroquias, junto al maestro musical, uno de los párrocos, se procedía a la asamblea general y compartir la generosa comida de convivencia servida por la empresa Pica Pulpo. La privilegiada explanada de este templo mariano del valle verde se llenó de bailes y música popular dando paso al acto de la bendición de los niños, ya a media tarde.
Si la celebración religiosa se hizo solemne y muy participativa, no fue menor el éxito cosechado en el conjunto de actos organizados.
No obstante, el párroco invitado como presidente de la celebración, el presbítero Antonio Ferrer Soto, quiso poner el acento en la merma de curas para atender pastoralmente el territorio, emplazando a la feligresía a «cuidar de ellos, porque cada vez que falta un cura es muy difícil su remplazo». Quien así lo aseguraba viene atendiendo más de 70 pueblos en tierras gallegas de la Diócesis de Astorga.
En paralelo, el coordinador de la UPA Los Valles-Tábara, el párroco Miguel Hernández, también hacía hincapié en esta circunstancia durante el transcurso de la asamblea general, expresando una característica común de la realidad diocesana.
Fotos: M.A.C.












