
La Junta de Castilla y León ha habilitado las quemas controladas de rastrojos y restos vegetales como medida fitosanitaria preventiva ante el riesgo de incremento de las poblaciones de topillo campesino durante la campaña agrícola 2026-2027.
La actuación forma parte de las medidas adoptadas por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental para reforzar la prevención en las explotaciones agrarias y reducir los riesgos asociados a posibles repuntes de esta plaga.
Una medida preventiva y sometida a condiciones
La posibilidad de realizar quemas no supone una autorización general. Las actuaciones deberán desarrollarse con las autorizaciones y condiciones que establezca la Administración y respetando en todo momento la normativa de prevención de incendios.
La Junta enmarca esta decisión en una situación fitosanitaria excepcional de carácter preventivo, temporal y revisable, con medidas de vigilancia y control adaptadas a la evolución de las poblaciones de topillo campesino.
Prevención en las explotaciones agrarias
La medida pretende anticiparse a posibles incrementos de población y reducir los daños que el topillo campesino puede ocasionar en los cultivos, además de contribuir a limitar riesgos para la salud pública vinculados a la propagación de la tularemia.
La resolución afecta al conjunto de Castilla y León y tiene especial interés para las explotaciones agrarias de la provincia de Zamora.






