
Alfonso Fernández Mañueco ha jurado su cargo como presidente de Castilla y León en un acto oficial cargado de simbolismo político. Durante la sesión solemne celebrada en las Cortes autonómicas, el líder del Ejecutivo regional ha asumido el mando de la Comunidad para encarar una nueva legislatura bajo un modelo de coalición parlamentaria.
La toma de posesión ha servido para escenificar la estabilidad del bloque de gobierno. Mañueco estuvo acompañado de manera destacada por representantes de su partido y por el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a quien calificó de «ejemplo de inteligencia política».
El respaldo territorial quedó patente con la asistencia de los mandatarios de Galicia, Aragón, Asturias, Extremadura y Cantabria. Durante su discurso oficial el presidente agradeció el compromiso de los miembros de la coalición y avanzó que centrarán sus esfuerzos en un programa transformador.
Compromiso directo con el entorno rural
El discurso de investidura ha dejado claro que el foco de la gestión pública estará firmemente anclado en la realidad de los municipios. La Junta ha priorizado la defensa de los servicios esenciales en el territorio frente a las grandes promesas abstractas.
- Escuelas rurales: Mantener colegios abiertos con un mínimo de tres alumnos.
- Sanidad local: Garantizar consultorios médicos bien atendidos en los pequeños municipios.
- Movilidad ciudadana: Impulsar medidas de transporte con tarjetas de viaje gratuitas para vertebrar la Comunidad.
Gestión real frente a la confrontación estéril
El mandatario autonómico ha incidido en que la acción de su gabinete evitará disputas ideológicas innecesarias para centrarse en la economía de las familias. «La política en la que yo creo no genera ruido ni confrontación estéril, sino que da frutos y convierte la gestión en hechos», ha afirmado con contundencia.
Tras la jura, realizada junto a una cruz regalada por las Madres Carmelitas de Ávila, el presidente apeló a la «voluntad de ser mejor» inspirada en Julián Marías.
El cierre de la ceremonia ha estado marcado por una llamada a la participación de todos los agentes sociales, empresariales y del tercer sector. El presidente ha enfatizado que Castilla y León es una comunidad innovadora y pujante que no necesita reinventarse, sino confiar plenamente en sus propias capacidades para liderar el crecimiento económico.






