
Los paseos inclusivos en Zamora se convierten en una realidad para promover la movilidad y el envejecimiento activo en la capital. La iniciativa social busca trasladar a personas mayores y ciudadanos con discapacidad por los rincones emblemáticos de la ciudad. Este proyecto nace de la colaboración entre la Diputación de Zamora, la Fundación Personas y la asociación En bici sin edad. La medida persigue estrechar lazos comunitarios y garantizar el derecho al ocio accesible en el entorno urbano.
Inspirado en el exitoso movimiento nacido en Estocolmo, el programa utiliza un triciclo adaptado para transportar a los usuarios de forma cómoda y segura. Los voluntarios de la asociación conducen los vehículos mientras entablan conversaciones amables con los ocupantes durante todo el trayecto.
Zamora se transforma así en la primera localidad de Castilla y León en implementar este servicio. La capital cuenta además con la ventaja técnica de permitir el tránsito de estos triciclos en ambas direcciones en calles peatonales.
Apoyo institucional para promover la inclusión social
La presentación oficial del vehículo ha contado con representantes institucionales del área de Bienestar Social y de las entidades impulsoras. La institución provincial respalda este plan con una aportación económica de diez mil euros acordada para el presente ejercicio.
Esta inversión facilita el desarrollo continuo de las actividades sociales y el mantenimiento de la flota. El objetivo fundamental se centra en combatir la soledad no deseada mediante experiencias reconfortantes al aire libre.
El programa ofrece asistencia directa a usuarios de residencias y centros ocupacionales de la zona, contando con la participación activa de una red de cuarenta voluntarios encargados de los desplazamientos. Asimismo, el servicio organiza recorridos personalizados según las preferencias e historias de los ocupantes, visibilizando a las personas con movilidad reducida en el espacio público.
Los beneficiarios del servicio pueden realizar las rutas acompañados por familiares o en parejas. Esta flexibilidad permite a los mayores volver a visitar lugares con valor sentimental cuyo acceso resultaba complejo por barreras arquitectónicas.






