
El piloto Carlos Blanco disputará a partir de este viernes su quinta Baja Aragón consecutiva dentro de la categoría Parabaja. El deportista afronta esta emblemática cita del motor con la ilusión intacta y con un objetivo tan claro como exigente: completar el recorrido y alcanzar la línea de meta. Esta competición se caracteriza no solo por la dureza de sus tramos de tierra y altas temperaturas, sino también por el espíritu de compañerismo entre los pilotos, cuyo lema común es apoyarse mutuamente en la pista para que todos logren concluir el desafío.
Quinta edición consecutiva en la élite del deporte adaptado
La presencia de Carlos Blanco en el cuadro de participantes de la Baja Aragón se ha convertido en una cita fija cada verano para los aficionados al motor de la comarca de Benavente y la provincia de Zamora. Alcanzar el lustro consecutivo en la categoría Parabaja demuestra la constancia y el espíritu de superación del deportista local en un evento internacional de primer nivel.
En esta división, los vehículos adaptados y sus equipos se enfrentan a los mismos caminos pedregosos y al intenso polvo del terreno aragonés que el resto de categorías oficiales.
«Nuestra motivación y meta es acabarla; el lema de la Parabaja es ayudarnos entre los pilotos para llegar todos a la meta«, destaca Carlos Blanco ante el inminente inicio de la prueba.
El espíritu de la Parabaja: solidaridad sobre el barro y la tierra
A diferencia de la competitividad feroz que reina en otras disciplinas del rally raid, la categoría Parabaja se rige por unos valores deportivos donde el auxilio mutuo prima sobre el cronómetro. Durante los cientos de kilómetros de etapas especiales, los participantes no dudan en detenerse para asistir a un compañero averiado o atascado en el trazado.
Para la afición, el seguimiento de Blanco en estas jornadas supone un motivo de orgullo, consolidando al piloto como un referente de deportividad y superación dentro del automovilismo autonómico.






