
San Cristóbal de Entreviñas volvió a demostrar que, cuando una comunidad se une por una causa que merece la pena, la solidaridad se convierte en una fuerza imparable. Cada vez que se organiza una actividad destinada a recaudar fondos para quienes más lo necesitan, la respuesta ciudadana es inmediata. Pero cuando a esa voluntad de ayudar se suma el buen fútbol, la alegría de las familias y un ambiente cargado de esperanza, el éxito deja de ser una posibilidad para convertirse en una certeza.
El pasado sábado, 12 de septiembre, la localidad acogió el IX Torneo de Fútbol 7 CGB “Por un futuro sin Alzheimer”, una cita que ya forma parte del corazón de la comarca. Desde primera hora de la mañana, el campo se llenó de voces infantiles, de abrazos, de padres orgullosos y de voluntarios que, con una sonrisa, recordaban que este Torneo es mucho más que deporte: es un acto de empatía, de compromiso y de valores que hoy son más necesarios que nunca.
Los equipos participantes, todos de categoría alevín, ofrecieron una lección que va más allá de cualquier marcador. Con cada pase, cada carrera y cada gesto de compañerismo, demostraron que en este Torneo no existen ganadores ni perdedores, sólo una lucha común: recaudar fondos para combatir el Alzheimer.
La emoción se hizo especialmente visible en la Final, donde el FC Puente Castro se alzó con la victoria, seguido del CD Parquesol, que firmó un torneo ejemplar. Entre los pequeños héroes del día destacó el número 10 del FC Puente Castro, Jairo, que se convirtió en el pichichi del Torneo.
Pero más allá de los resultados, lo que realmente brilló fue la unión de dos entidades que llevan años demostrando que la solidaridad es una forma de hacer comunidad: el Ayuntamiento de San Cristóbal de Entreviñas y CGB Informática, a través de la Fundación Obra Social CGB. Su trabajo conjunto volvió a convertir este evento en un punto de encuentro para vecinos, asistentes y participantes, que respondieron con entusiasmo y compromiso a una causa que toca de cerca a tantas familias.
En esta novena edición, el mensaje volvió a ser claro: la lucha contra el Alzheimer necesita de todos, y cada gesto suma. Gracias a la participación de los equipos, al esfuerzo de la organización y al apoyo de quienes acudieron, la jornada se convirtió en un ejemplo de cómo el deporte puede ser una herramienta poderosa para transformar realidades y acompañar a quienes más lo necesitan.






