
El operativo de extinción de incendios forestales de la Junta de Castilla y León en Zamora afronta el inicio del periodo de riesgo alto con previsiones muy preocupantes. Varios profesionales del sector han advertido de que las condiciones meteorológicas de los últimos meses han adelantado el peligro en el monte, dibujando un escenario de extrema vulnerabilidad para la provincia de cara a los meses estivales.
Durante un encuentro sectorial organizado por UGT Servicios Públicos en la capital zamorana, agentes medioambientales y bomberos forestales han analizado las condiciones estructurales con las que arranca la campaña. Los trabajadores denuncian que el despliegue de medios mantiene las mismas carencias técnicas, de coordinación y de comunicaciones de años anteriores, sin que se hayan aprovechado los meses de invierno para corregir los fallos del sistema.
Los representantes del operativo defienden la necesidad urgente de establecer un servicio público que funcione de manera permanente los 365 días del año. Según argumentan los técnicos, el cambio climático y las constantes anomalías meteorológicas obligan a abandonar la visión estacional de las campañas de extinción para centrarse en la prevención activa durante todo el invierno.
Uno de los puntos más críticos señalados por los profesionales es la gestión de los recursos humanos y los tiempos de contratación. Los sindicatos alertan de que las bolsas de empleo de la administración autonómica para cubrir los puestos de este año tienen fijada su fecha de corte a finales de junio, lo que implica que los llamamientos se realizarán en pleno ecuador de la campaña de riesgo alto.
Esta demora administrativa obligará a incorporar a personal directamente de las listas de desempleo sin experiencia previa en el terreno ni la cualificación habilitante obligatoria. Los propios bomberos forestales denuncian que las carencias en materia didáctica son crónicas dentro del colectivo, señalando casos de trabajadores en activo desde el año 2020 que apenas acumulan catorce horas de formación teórica y práctica en sus expedientes oficiales.
A esta situación se suma la falta de efectivos sobre el terreno en instalaciones estratégicas. Los trabajadores han expuesto ejemplos recientes como el del puesto de vigilancia de la ermita de Gracia, en la comarca de Sayago, que se encontraba sin personal asignado durante jornadas con temperaturas que rozaban los treinta grados a las puertas del verano.






