
La lucha de Inmaculada Andrés no entiende de descansos ni de plazos judiciales. Ocho años después del brutal asesinato y violación de su hija, Leticia Rosino, en la localidad zamorana de Castrogonzalo, su madre sigue recorriendo las instituciones con un mensaje claro: «Matar sale muy barato». En la siguiente entrevista, Inmaculada Andrés nos relata su lucha.
El autor del crimen, que tenía 16 años en el momento de los hechos, recuperará la libertad total este 3 de mayo. Una fecha que coincide, con una crueldad inesperada, con el Día de la Madre. Para Inmaculada, los ocho años de internamiento impuestos son una respuesta insignificante ante un delito de sangre.
«Matar sale muy barato, gratis, porque la pena es insignificante. Yo creo que nadie. No hay justicia para una muerte sin sentido y sin justificación», explica Inmaculada con una entereza que, según ella misma confiesa, es solo una coraza.
Uno de los puntos que más indignación genera en la familia es la ausencia de antecedentes penales una vez cumplida la condena bajo la ley actual. «Tú aunque mires su currículum, eso no va a estar en ninguna parte. Puede estar al lado de cualquiera y nadie se va a enterar», denuncia.
La desprotección de las víctimas frente al agresor
Inmaculada insiste en que su lucha no es contra la reinserción en delitos leves, sino contra la falta de distinción en crímenes de extrema gravedad. «Protegemos al menor, pero ¿quién protege a la víctima y a la familia? No hay ley que nos proteja. El asesino, en cuatro días, está libre», lamenta.
La madre de Leticia también expresa su escepticismo sobre las medidas de control tras la salida de prisión. Con una orden de alejamiento vigente, Inmaculada se pregunta: «¿Quién va a estar detrás de él controlando? ¿Qué pulsera le van a poner? Él puede saltarse las normas y venir perfectamente».
3 de mayo: Acto reivindicativo en Tábara
Leticia Rosino era una joven «estudiosa, trabajadora y emprendedora» que estaba construyendo su propio proyecto de vida. Su asesinato no solo acabó con su futuro, sino que dejó una herida abierta en toda la provincia de Zamora.
Para recordar su memoria y seguir exigiendo que se endurezcan las penas para menores que cometen asesinatos y violaciones, Inmaculada ha convocado un acto el próximo 3 de mayo en la Plaza Mayor de Tábara.
«No quiero dar pena, quiero justicia», sentencia. Su objetivo sigue siendo el mismo desde el primer día: que los legisladores miren a la cara a las víctimas y entiendan que, cuando se trata de una vida, la actual Ley del Menor presenta carencias que la sociedad ya no puede ignorar.







