
El legado del escultor José Luis Alonso Coomonte, natural de Benavente, seguirá vivo en uno de los espacios más simbólicos de Zamora. El Ayuntamiento de la capital ha decidido que sus cenizas descansen en el Panteón de Ilustres del Cementerio de San Atilano, en reconocimiento a su trayectoria artística y su contribución al patrimonio cultural.
El acto tendrá lugar el sábado 2 de mayo a las 12:00 horas y será sencillo, abierto a la ciudadanía y conducido por la familia, permitiendo que vecinos y admiradores puedan rendir homenaje a una figura clave del arte contemporáneo en Castilla y León.
Coomonte, considerado uno de los grandes referentes de la escultura en hierro, deja una huella imborrable tanto en Zamora como en su ciudad natal, Benavente, donde su obra también forma parte del paisaje urbano y cultural. Durante más de siete décadas de trayectoria, el artista desarrolló una obra extensa y diversa, caracterizada por su dominio del hierro forjado y una marcada sensibilidad creativa.
Entre sus creaciones más reconocidas se encuentran piezas emblemáticas en Zamora como “La Farola” o el “Miliario” en la Plaza de la Marina Española, así como “Equilibrio horizontal”, actualmente ubicada junto a la muralla en el parque de San Martín. También destacan obras como “Compenetración (Vertical, Hombre y Mujer)”, el “Homenaje a los Poetas” en la rotonda del Puente de los Poetas o la cruz del propio cementerio de San Atilano.
Pero su legado va mucho más allá, con intervenciones en espacios religiosos, trabajos para la Semana Santa y numerosas piezas repartidas por distintas localidades de Castilla y León y del resto de España.
La decisión del Ayuntamiento de Zamora de acoger sus restos en el Panteón de Ilustres supone un reconocimiento institucional a toda una vida dedicada al arte. Un gesto que no solo honra su figura, sino que también garantiza la preservación y difusión de su obra para las futuras generaciones.
Para Benavente, esta decisión tiene un significado especial. Coomonte no solo fue un artista de proyección nacional, sino también un orgullo local, un creador que llevó el nombre de su ciudad más allá de sus fronteras a través de su trabajo.
Con este homenaje, Zamora y Benavente se unen en el recuerdo de un artista cuya obra seguirá formando parte del paisaje y de la memoria colectiva.






