Viendo Benavente subido en la bicicleta

Benavente celebraba hoy viernes el Dia de la Bici en una mañana ideal y con un gran número de participantes

Como dice el refrán: «La vida es como andar en bicicleta: para mantener el equilibrio, debes seguir moviéndote». Y así fue como hoy se ha hecho vida, ¡a golpe de pedal!. Había de todo. Aquellos que se atrevieron a ir en ropa de verano y aquellos a los que todavía les cuesta soltar prendas. Y es que la mañana invitaba a ambas cosas y de ahí que unos optaran por ir de tiros largos y otros bronceados para recibir los rayos del sol.

Les había que iban en bici de montaña, otros en bici de carretera, otros en la de paseo, otros con bicis eléctricas, e incluso alguno que se atrevió a ir en bicicleta tándem o como el maestro José Ángel Llamas en su lujosa de madera. Luego estaban los que madrugaron o iban de empalmada, los que iban en buena compañía o los que prefirieron la soledad. De los primeros, amigos, primos, vecinos, parejas, matrimonios, colegas de la bici y en familia con el peque y la peque, o ambos o varios de los unos o de las otras. De los segundos….. enseguida encontraron compañía.

¡Papá ven conmigo!

También el papá o la mamá que llevaba al retoño en la parte trasera, o el papá que “lo añadió” a la mochila sin saber que la compañía añadida a la espalda había entrado en un profundo sueño. ¿A ver si el secreto para dormir al bebé está en subirlo a la bici?. Pero para llamativo lo que es capaz de hacer un padre por su hija. El buen papá se calzó de zapatilla y ropa de running y se fue corriendo a su lado durante todo el trayecto sin perderla de vista y sin dejar que ni la niña, ni la bici terminaran cada uno por su lado. Ante esta tesitura más de uno invitó al padre de turno a subir a su bicicleta, cosa que no hizo por otra parte. Seguro que la siesta del papá hoy va a estar “muyyyyy” prolongada.

Entre tanto bullicio y pedaliers, el colorido de la mañana era evidente. Bajo la supervisión de la Policía Local, estos iban en moto, y los voluntariosos de la Agrupación de Protección Civil de Benavente, en coches, 430 participantes tomaron la salida en la Avenida Galicia del Barrio San Isidro para cubrir los poquito más de 10 kilómetros de un recorrido llano, empinado hacia arriba e inclinado hacia abajo que no dejo indiferente a nadie, o quizá sí. Aquel que topaba con sus huesos en el suelo poniendo una pequeña muesca en su piel seguro que lo va a recordar durante unos días.

Algunos tenían prisa por llegar, como si de una etapa de la Vuelta Ciclista a España se tratara, mientras otros se dejaban acariciar por la sutileza de la brisa del aire a la vez que disfrutaban de calles sin coches y de cada pedalada por las amplias avenidas sin el más atisbo de peligro.

Un respiro y al lío de nuevo

Todo esfuerzo tiene recompensa y la Plaza de Santa Clara esperaba impaciente la llegada de los primeros y de los últimos de este Día de la Bici para con su fruta, refrescos y agua devolver el brío en post de los tramos finales. Enfilados por la Carretera del Caracol y adentrados por Tejares y San Antón Viejo y Santic Spíritu y Plaza de la Madera y Plaza de Santa María y Calle de los Herreros en torno a las 13,30 horas todos estaban en la Plaza Mayor.

Momento de montoneras de bicicletas de aquellos que esperaban que la suerte les acompañara con el sorteo de bicicletas y de vales de regalo, y corrillos de aquellos otros para el comadreo de lo que dio de sí el paseo matinal o quién sabe si el chismorreo de lo que supuso la noche, pero lo que sí quedó claro es que un año más la convivencia y el deleite fue común a todos los participantes.

Como diría el lema del día presentado por los clubes benaventanos y el Ayuntamiento de Benavente que organizaron el evento: “Lo que gastas en tu bicicleta lo ahorras en salud”.

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