
Dicen que el tiempo lo transforma todo, pero hay motores que se resisten a envejecer. Benavente ha vuelto a convertirse en el gran santuario del motor de época con la celebración de su XVII Concentración de Vehículos Clásicos. La cita, organizada por el club local, logró convocar a más de 120 participantes llegados desde Galicia, Asturias, Madrid, Ávila o Salamanca.
El ambiente respiraba la nostalgia de la chapa con historia. La alcaldesa, Beatriz Asensio, destacó la importancia del evento para dinamizar la villa al final del verano: «Es una apuesta muy atractiva por la que hay que continuar apostando». Asensio confesó además la emoción que despierta la muestra: «Te hace recordar los coches que tuvieron nuestros padres… e ir viendo como joyas clásicas a vehículos que nosotras mismas hemos conocido nos recuerda que vamos cumpliendo años». Por su parte, la edil de Deportes, Elena Justo, celebró el éxito de una convocatoria que rozó los 130 inscritos.

El gran pilar de esta edición fue el homenaje a la Guardia Civil de Tráfico. El sargento primero Miguel Salvador, del Subsector de Zamora, recogió el galardón de la organización y agradeció el gesto hacia el cuerpo: «Es un reconocimiento al trabajo colectivo, silencioso y constante que realizamos 24 horas al día». Salvador apeló al valor del esfuerzo colectivo y cerró con una reflexión clave sobre su labor diaria: «El futuro no es detener a los infractores, sino evitar que se produzcan infractores».

En la exposición, Isaías Félix, de la organización, desgranó los secretos de las piezas históricas del cuerpo que se expusieron durante la concentración. La gran estrella fue el Renault 10 de los años sesenta, un modelo de 45 CV con el motor atrás. Félix explicó el truco que exigía su conducción en la época: «Al ser un coche largo y llevar todo el peso detrás, tendía a levantarse de adelante en las curvas. Para que fuera estable en carretera, había que meterle un saco de 50 kilos en el maletero delantero».
La muestra permitió admirar la evolución del equipamiento del cuerpo, desde la veterana BMW R27 de 18 CV hasta las potentes motocicletas actuales de 240 km/h, acompañadas por las históricas guerreras de cuero de los agentes.

El broche a la concentración llegó a las dos en punto de la tarde. Tras la exposición, los coches arrancaron sus motores y dieron una sonora vuelta de honor por las calles de Benavente ante el aplauso de los vecinos. Tras el desfile por la villa, la caravana puso rumbo a Castrogonzalo para celebrar la comida de hermandad en los Paradores, cerrando una jornada impecable que demuestra la gran salud del motor clásico.







