
«Nobles tierras de Vidriales, campos de valor y fe», así comenzaba el presbítero Jaime Vales Bolaño su homilía en la celebración romera del santuario de Nuestra Señora del Campo en Rosinos de Vidriales. El recién ordenado sacerdote en Ourense, de raíces familiares en Santibáñez de Vidriales, como ya se adelantó en Benavente Digital, era el encargado esta mañana del sábado 29 de agosto de presidir la misa en honor a la patrona de las tierras vidrialesas.
Homilía a través del himno de la patrona
Ante un templo lleno de fieles, Jaime Vales Bolaño quiso desgranar en su homilía un emotivo recorrido vital a través del himno de la patrona de Vidriales, centrándose en tres ejes fundamentales: en la niñez, en la juventud y en el ocaso, dejando una huella agradecida entre el respetable.
La celebración romera se iniciaba entre el incesante repique de campanas, la animación musical del grupo Bañezaina y los rezos de los devotos, con la procesión de la Señora por la explanada del templo. Tras la celebración de la Eucaristía y el agradecimiento del rector del santuario, el párroco Miguel Hernández, quien además ha sido uno de sus tutores en la formación pastoral del joven presbítero, se le hacía entrega a éste de un obsequio en nombre de la asociación Amigos del santuario de la Virgen del Campo. Integrantes de este colectivo ofrecieron a los asistentes, al final de la misa, un aperitivo a base de dulces y un vaso de vino.
Se culminaba así la celebración romera en honor a la patrona la Virgen del Campo, que ha venido desarrollándose desde el pasado 21 de agosto con el novenario.
Himno a Nuestra Señora del Campo, patrona de Vidriales
Nobles tierras de Vidriales,
campos de valor y fe,
dadme nuevas de mi Madre,
la Madre que siempre amé.
Ella en mi niñez
mi cuna meció,
por eso desde niño
siempre la quise yo.
Es nuestra Virgen del Campo,
dulce faro de la mar,
es el amor de mi alma
desde que yo supe amar.
En mi juventud
mis pasos guió,
por Ella hasta mi sangre
derramaría yo.
Desde ese trono de gloria,
Reina y Madre del amor,
bendice a tus fieles hijos,
calma su pena y dolor.
Vidrialeses, llegad;
Vidrialeses, decid:
«Seremos, gran Patrona,
tuyos hasta morir».
Fotos: M.A.C.













